
Louis era vendedor de agua en las calles de Atenas, que a la sazón no contaba aún con sistema de agua potable, fue seleccionado por el coronel Papadiamantopoulos, quien había sido su superior durante el servicio militar, para participar en el evento, que se realizaba por primera vez.
Superando a Albin Lermusiaux y Teddy Flack, deportistas de renombre que habían obtenido medallas en las carreras de media distancia, completó los 42 km de la maratón en 2 h, 58 min, 50 s. Spiridon Louis salvó el honor griego en la prueba de maratón de los I Juegos Olímpicos de la Era Moderna, en Atenas 1896. Lo llenan de obsequios. Algunas damas le regalan collares, sortijas y otras joyas que se quitan en cuanto rodean al vencedor. Dueños de restaurantes le prometen que en sus centros podrá comer gratis todo lo que quiera de por vida. Ropa por aquí, dulces por allá, botellas de vino…Y algunos expertos -siempre los ha habido- declaran que la marca lograda por el maratonista fue la mejor del certamen.
En 2004 el Estadio Olímpico de Atenas, Grecia , escenario de las ceremonias y de las competencias de atletismo de los Juegos Olímpicos de 2004, lleva su nombre.
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