
El 'mizuague' de una geisha –su desfloración- era el principal medio por el que su propietaria recuperaba lo invertido en ella. El de la pequeña Ko-yakoo –su nombre en la flor y el sauce- le fue reservado a uno de los paladines del nuevo Japón, el conde Hirobumi Ito, antiguo héroe de la lucha contra los shogun era un acaudalado ministro del nuevo emperador Meiji Tenno (1867-1912), pagó una fortuna para tener el honor de desvirgarla. Ito fue para Ko-yakoo todo un amigo además de un amante. Aunque el verdadero amor de la muchacha era inspirado por un joven estudiante que respondía al nombre de Momosuké Iwasaki, Ko-yakoo, olvidando su antigua rebeldía, se entregó al conde como era su obligación.

Cuando acababa de cumplir veintiocho años, Sadayakko decidió dar el gran paso hacia Occidente. Casada con un actor de teatro de vanguardia, Otojiro Kawakami, viajó el 30 de abril de 1899 a San Francisco y llegó el 20 de mayo de 1899 con ganas de triunfar. En California obtuvo sus primeros grandes éxitos, de público y de crítica periodística. ... La diva japonesa llegó a bailar para el presidente McKinley coincidiendo con el centenario de las celebraciones de la fundación de Washington. Convertida ya en una celebridad, viajó a Europa, el 28 de abril de 1900, triunfando en Londres y después en París, a donde llegó el 29 de junio de 1900.
Su rostro exótico y sus gestos encandilaron: André Gide fue 6 veces a verla bailar. Auguste Rodin califico de 'perfecto' el arte de la actriz. Picasso, la pintó como una mujer dotada con muchos brazos y Puccini, que hasta entonces no había visto a ninguna japonesa, encontró en ella la inspiración necesaria para ciertas notas de su Madame Butterfly. El emperador Francisco José la aplaudió en un teatro de Viena; en San Petersburgo, bailó para el zar Nicolás II y en las tiendas de París se vendían unos quimonos que llevaban su nombre.

Sin embargo la obstinación de Sadayakko por vivir de espaldas a unas normas que implicaban la sumisión de la mujer japonesa a la voluntad del hombre acabó con ella y el día de su muerte nadie se acordaba ya de la gran actriz.
2 comentarios:
'Madame Sadayakko', la primera japonesa que fascinó a Occidente, es un libro que trata su biografía, escrito por la periodista inglesa Leslye Downer. Editorial Lumen
todo muy lindo, pero ella no se separo de otojiro, otojiro fallecio de apendicitis y despues se junto con Iwasaki momosuke...
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