
Siempre he visto cierto parecido entre Michael Jackson y la presentadora Mónica Carrillo, salvando las diferencias. ¿Cómo lo veis?
Jerónimo de Ayanz y Beaumont, podía preciarse de descender del rey de Navarra por dos ramas de su linaje. La fecha de su nacimiento puede situarse en 1553. El padre, don Carlos de Ayanz, era un militar que intervino activamente en las campañas de Francia al lado de Felipe II, participando en la decisiva batalla de San Quintín en 1557.
Como anécdota la acaecida en agosto de 1602, ante el rey Felipe III, cuando un hombre provisto con un traje diseñado por Jerónimo de Ayanz estuvo más de una hora andando por el fondo del río Pisuerga a su paso por Valladolid, exactamente el tiempo que tardó el rey en aburrirse y ordenar que subiera, porque el buzo manifestaba estar perfectamente y poder continuar la hazaña. 
«MARCELO:
Un fama trabajaba tanto en el ramo de la yerba mate que-no-le-quedaba-tiempo-para-nada.[...]¡Cuán sufro!¡Soy la víctima del trabajo, y aunque ejemplo de laboriosidad, mi-vida-es-un-martirio!Julio Cortazar
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Pedro Casanave nació en Navarra, España. Fue el decimotercer hijo de Bartolomé Casanave que era un agricultor, hombre de negocios y Jurista. Llegó a los EEUU en 1785 con 200 libras y apenas conocía la lengua de Shakespeare, pero contaba con inmejorables referencias, ya que su tío Juan de Miralles había ejercido como enlace entra la corona española y los insurgentes americanos durante la Guerra de la Independencia.
Se casó con Nancy Ann Young hacia 1792. Nancy Ann era hija de Notley Young (uno de los hombres más influyentes de Georgetown) y Eleanor Diggs.
Pedro, más conocido como Peter Casanave, llegó a ser un próspero hombre de negocios, Maestro Masón, el quinto alcalde de Georgetown y fue su mano la que colocó la primera piedra de la Casa Blanca.



A mediodía del sábado 13 de octubre de 1792, la taberna Fountain Inn de Georgetown –hoy uno de los barrios más prominentes de Washington D. C.– era un hervidero de gente. Multitud de vecinos y curiosos de la localidad habían acudido hasta allí atraídos por la ceremonia de colocación de la primera piedra de la que iba a ser la «Casa del Presidente», hoy más conocida como Casa Blanca. Entre la multitud destacaban un grupo de hombres, ataviados con vestiduras y parafernalia masónicas, que iniciaron la marcha hasta el lugar previsto para la construcción. Una vez en el punto exacto, el Maestro de la Logia nº 9 de Maryland, Peter Casanave, ofició la ceremonia, colocando la piedra fundacional en la esquina suroeste del solar, pronunciando una oración y depositando una placa metálica que conmemoraba la ocasión en la que decía:
"Esta primera piedra del Presidente de la Cámara
fue colocada el 12 de octubre 1792, y en el 17 º Año
de la Independencia de los Estados Unidos de América "

Eulalia de Borbón, una mujer culta, valiente, rebelde y provocadora. Nieta, hija, hermana y tía de reyes, tía bisabuela del rey Juan Carlos, fue la hija menor de Isabel II y hermana de Alfonso XII.
Nació en la asfixiante corte madrileña de la segunda mitad del siglo XIX pero supo escapar del rígido protocolo de la monarquía. Fue en realidad una exiliada por voluntad propia casi toda su vida, y, en algún período, el exilio forzoso le vino, no de situaciones revolucionarias, sino de órdenes dictadas por la corte, escandalizada por su libertad de ideas y su fidelidad al sentido común.
Amiga por igual de casi todos los monarcas (dos generaciones, casi tres) de Europa en la misma medida que cultivaba la amistad no protocolaria con los mejores escritores y artistas del continente.
Tuvo una desgraciada boda impuesta por razones de Estado con su primo don Antoine de Orleáns. Su nueva situación le proporcionó, por fortuna, los medios para librarse del estrecho mundo cortesano y deambular por Europa. Tuvieron 3 hijos, a Alfonso "Ali", a Luís y una niña, Roberta, que no tardó en morir.
Después de un viaje oficial por Cuba y Puerto Rico, al volver a Madrid, Antoine inició una aventura apasionada con Carmela Giménez-Flórez. Rodeaba a su amante de tales lujos que la gente empezó a llamar a Carmela, en tono socarrón, "la Infantona”. Eulalia enseguida buscó resarcirse con una relación bastante polémica con el conde Georg von Jametel, de origen centroeuropeo, provocando un escándalo que la acompañó para siempre. Al final, Antoine y Eulalia se separaron de hecho en 1895, pero la separación no fue un asunto oficial hasta 1900.
Mal vista en España, fija su residencia en París, su verdadera patria afectiva, donde se había educado de niña y donde, gracias a la culta y liberal familia Orleans, encontró espíritus afines.

La publicación en París de Au fil de la vie (1911), donde abogaba por el divorcio y la emancipación de la mujer, desató la ira de su sobrino, el rey Alfonso XIII y, entre otras razones, le valió una pena de destierro que duró toda una década.

Fue una viajera incansable y recorrió medio mundo, desde Estados Unidos y Cuba (donde acabó convirtiéndose en defensora de las reivindicaciones de los revolucionarios cubanos), hasta Rusia, Noruega o Suecia; viajes en los que trató con personalidades como el káiser Guillermo II de Alemania, Francisco José de Austria, Napoleón III y hasta el zar de Rusia.
El criterio que subyace siempre en sus puntos de vista es que cualquiera que rompa con las tradiciones inútiles, con los conservadurismos absurdos, con las ataduras que impiden la existencia de una sociedad más abierta y el triunfo del mérito sobre los privilegios de la sangre, merece su reconocimiento.
Pasó los últimos años de su vida en una villa en Irún, donde falleció en 1958 a la edad de 94 años.

El comportamiento humano es el producto de una fascinante interacción de los factores ambientales y genéticos.
Un equipo de politólogos estadounidenses dirigido por John Hibbing del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Nebraska han llegado a la conclusión, a través de un estudio, de que la gente que no se asusta fácilmente tiende a defender el pacifismo, el control de armas, el apoyo económico al Tercer Mundo y una política tolerante con la inmigración. Los más asustadizos, por el contrario, apoyan el patriotismo, el gasto en defensa, la guerra de Irak y la pena de muerte.
"La gente no sólo piensa en las cosas de manera diferente, se sienten las cosas de manera diferente".
Ésta es la primera vez que un estudio logra vincular las fuentes de las preferencias políticas con los mecanismos biológicos.
Y este vinculo, dicen los expertos, podría transformar la forma como la ciencia política y la ciencia social estudian el origen de esas preferencias.



Francisco de Cabarrús (1752-1810) fue un pensador liberal, político y economista. Nacido en Bayona (Francia) siendo muy joven se fue a Zaragoza, trabajó en los negocios del señor Galabert , y pronto se nacionalizó español. Fue el promotor del primer banco de carácter nacional que terminaría siendo el precursor del Banco de España.
Hombre trabajador, serio y nada tonto, se casó con la hija de su patrón, y con los ahorros obtenidos con su trabajo y la poca o mucha dote, quiso probar fortuna y se decidió a poner una fábrica de jabón en Carabanchel Alto.
Cabarrús, hombre de negocios e ilustrado, que suele ser una buena combinación para abrirse camino en la vida, pronto hizo amistades en el entorno del Gobierno, y así llegó a entablar amistad con Argüelles y Floridablanca, entre otros, a los cuales les transmitió la idea de la emisión de vales o bonos reales. Se hizo un tanteo experimental, y los resultados fueron tan buenos que Cabarrús adquirió una excelente fama como financiero y economista. Después del éxito obtenido con los bonos reales, propuso crear el Banco de San Carlos del cual fue Director. Este Banco, andando el tiempo, se transformó en el Banco de España, después de muchas vicisitudes y cambios de nombre: Banco de San Fernando, fusionado luego con el posterior Banco de Isabel II, para dar lugar al definitivo Banco de España. Pletórico de ideas, contribuyó a la creación del Comercio de Filipinas, siendo nombrado miembro del Consejo de Hacienda.
A la muerte de Carlos III, la envidia y las rivalidades políticas de los miembros del nuevo Gobierno, que le acusan de malversación de fondos, acaban con Cabarrús en la cárcel, donde permaneció durante dos años. Al final se pudo demostrar la honradez del preso, y fue puesto en libertad en 1792. Carlos IV comprendió el error y la injusticia que se habían cometido con él, y le recompensó concediéndole el título de Conde.
En 1797 se le nombro embajador de España en el Congreso de Rastadt (1797). Más tarde, en 1800, se le desterró de la Corte por instigación de Napoleón, lo cual no impidió que aceptara ejercer como ministro de Hacienda en el primer gobierno de su hermano Jose I.
Entre sus ensayos destacan: Memoria para la formación de un Banco Nacional y Elogio de Carlos III, Rey de España y de las Indias y los de naturaleza epistolar, Cartas al príncipe de la Paz y Cartas Politicoeconómicas.
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