jueves, 7 de julio de 2011

El misterio del Códice


El Códice Calixtino o Codex Calixtinus son cinco libros y dos apéndices manuscritos del siglo XII que se conservaba en el archivo de la catedral de Santiago de Compostela, Galicia. Ahora expertos de la Brigada de Patrimonio de la Comisaría Central de la Policía Nacional junto a agentes de Policía Científica y Judicial han asumido la investigación en torno a la sustracción de este Códice de la Catedral de Santiago.
Su denominación hace referencia a la atribución al Papa Calixto II de la composición
y selección de los textos del oficio divino, según una carta de presentación del
manuscrito, donde el propio Papa explica como compiló el códice. Se ha demostrado
sin lugar a dudas que dicha carta es falsa, igual que la bula del Papa Inocencio II
(1130-1143) confirmando esta atribución. Se ignora la relación real de Calixto II con
el documento; quizá sea un agradecimiento por elevar Santiago a la categoría de sede
arzobispal en 1120, o quizá un intento de aumentar el prestigio y autoridad del volumen. El texto de este Codex es atribuido por algunos al monje cluniacense Aymerico Picaud un clérigo de Pitou, acompañante del pontífice Calixto, Guido de Borgoña, en su peregrinación a Santiago por el año 1109. Otros expertos (entre ellos, el latinista y lingüista Abelardo Moralejo Laso) creen que el manuscrito fue realizado por tres amanuenses distintos.
Este códice de 225 folios de pergamino escrito en las dos caras fue pensado como ayuda a los peregrinos en los diferentes actos, permite conocer desde la localización de iglesias y hospitales más importantes, hasta las fuentes de agua potable, pasando por la descripción de las costumbres y la apariencia de las personas que el viajero se encontraría en cada lugar a lo largo de la ruta jacobea,las dificultades de las rutas, sus usos lingüísticos y sus costumbres, describe los paisajes y sus gentes, anécdotas, milagros del Apóstol y sermones, está considerado por ello como la primera guía del Camino de Santiago.
Es en el primer apéndice del códice donde aparecen las veintiuna composiciones polifónicas para ser cantadas en la liturgia del Apóstol Santiago. Fueron compuestas en el ámbito eclesiástico-musical de Compostela, pertenecen a la primera etapa de la polifonía europea, y son las más elaboradas y perfectas de la época. Dos son las técnicas utilizadas: el organum y el conductus. Entre los conducti (plural de conductus) encontramos el Congaudeant catholici, de excepcional calidad artística, siendo además la composición a tres voces más antigua de cuantas se conocen.

Por todo ello no es difícil deducir que estamos ante una goya de incalculable valor. El robo de la obra tiene tinta para una novela de misterio. Sólo tres personas tienen acceso a la caja fuerte del archivo de la Catedral, lugar donde se guardaba el Códice. Esas tres personas son el propio deán de la Catedral de Santiago, José María Díaz, y dos colaboradores. Uno de ellos, el medievalista, fue el último que vio el Códice dentro de la caja fuerte el pasado jueves o viernes pero hasta el martes no se echó en falta.

El deán ha asegurado hoy en relación a la desaparición del Códice Calixtino que «el que se lo llevó, sabía de qué se trataba, sabía de su valor incalculable y sabía como llegar a él, o lo averiguó» ya que no había ninguna puerta forzada.