
Antes de los veinte años ya contaba en su currículo con un libro de ideología anarquista prologado por Eliseo Reclús, un viaje en bicicleta a España, Italia y Suiza y estudios en la Sociedad Teosófica con Madame Blavatsky.
Había estudiado música y canto, y su buena voz le permitió debutar como diva de la ópera de Hanoi, apadrinada por el compositor Massenet.
Atraída por el budismo tibetano, aprendió sánscrito e inglés, y viajó por primera vez a Ceilán y la India en 1891 gracias a una oportuna herencia.
Durante una nueva gira, esta vez por África del Norte, conoció a Philippe Néel. En 1904 se casaron en Túnez y terminaron en 1911 por su marcha hacia su segundo viaje a la India.
En la India, conoce a Aphur Yongden, joven tibetano de 14 a

Hasta el final de sus días, esta indómita viajera permaneció lúcida, escribiendo artículos y preparando su biografía. A los 100 años renovó su pasaporte, «por si acaso», y pocos meses después emprendió el que sería su último viaje, el 8 de septiembre de 1969.
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