
—En picos, palas y azadones, cien millones.
>En utensilios necesarios para enterrar a los muertos enemigos, cien millones.
>En renovar las campanas destruidas con el uso de repicar para la celebración de las victorias, cien millones.
El Gran Capitán iba leyendo diferentes partidas de este estilo de manera que los tesoreros del rey empezaron a reír. Acallado el murmullo, dijo don Gonzalo:
—Y cien millones más por mi paciencia al escuchar que el Rey Católico pedía cuentas al que le ha regalado un reino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario