
En China también era ampliamente usado, pero como pequeño objeto personal. No sólo servía para refrescarse sino que también era un elemento decorativo y elegante, y en su realización se utilizaban diversos materiales: sedas, papel, plumas, bambú, encajes, marfil, maderas livianas, etc. Se pintaban decorativamente pues se usaban como ornamento personal, y hasta como sinónimo de complicidad amorosa.
Recién en el siglo VII después de Cristo se inventa el abanico plegable, en Japón, en que este objeto fue muy usado y llegó a considerarse un elemento ritual.
Se difundió posteriormente en Europa, y se comercializó y arraigó más su uso en España, y de allí pasó a América. Es un elemento usado por las mujeres, aunque en algunas culturas también lo usan algunos hombres. En los siglos XVIII y XIX fue muy utilizado y la literatura y el arte lo reflejaron en las producciones.
En las reproducciones y textos costumbristas de la España del siglo pasado y aún de este, especialmente en la zona de Sevilla y Granada, podemos hallar referencias al abanico, y hasta un significado propio de cada acción que se hacía con él.
Por ejemplo, entre otros muchos movimientos que tenían sus significados, se pueden citar:
- Si la mujer escondía los ojos detrás del abanico, estaba diciendo a su interlocutor que lo quería.
- Si colocaba el abanico sobre la mejilla izquierda, la respuesta era: NO; y si lo posaba sobre la derecha, la respuesta era: SÍ.
- Si la mujer se abanicaba con rapidez, significaba que estaba comprometida; y si lo hacía lentamente, le transmitía que estaba casada.
Es importante tener en cuenta que el primer ventilador, a corriente alternada, con pequeño motor asincrónico, aparece en 1891, por lo que hasta esa época, es de gran utilidad.
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