
La moderna acepción sexual de polvo tiene su origen en una interpretación libre del capítulo 3º del Génesis, que dice lo siguiente: Con el sudor de tu frente comerás pan hasta que tornes al suelo, pues de él fuiste tomado ya que eres polvo y tornarás al polvo". Una versión de esta frase era repetida por los sacerdotes en la liturgia del Miércoles de Ceniza: "Recuerda hombre que eres polvo y al polvo has de volver". El saber popular hizo el resto: si los humanos procedemos del coito, entonces "del polvo vienes" tiene el mismo significado que "del coito vienes".
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