
Mucha gente opina que el sistema electoral español tiene varios problemas: el uso de la Ley D'Hont, las listas cerradas elegidas por los partidos, etc. Todos estos problemas son minucias en comparación con un problema grave y fundamental, que es la elección de la circunscripción electoral.
En España hay 52 circunscripciones electorales, una por cada provincia más Ceuta y Melilla. A cada una de estas circunscripciones se le asigna un número de diputados en función de su población, con un mínimo de dos diputados por provincia (uno para Ceuta y Melilla). El problema surge porque el tamaño de las circunscripciones es muy pequeño y la mayoría de ellas tienen un número muy pequeño de diputados (el promedio es de 5,6 diputados). De hecho, sólo hay 6 provincias en las que se elijan 10 o más diputados y sólo 2 (Madrid y Barcelona) en las que se elije un número realmente grande (35 y 31 respectivamente). Cuando hay muy pocos diputados para repartir se producen varios efectos muy distorsionadores de la situación política: únicamente pueden obtener diputados los partidos muy mayoritarios, los votos a los partidos minoritarios se pierden y se producen situaciones en las que el reparto es prácticamente inamovible o, por el contrario, es muy sensible a unos pocos votos.
Si quieres saber más sobre todos estos problemas, conocer por qué el sistema electoral español es muy deficiente, votar con conocimiento de causa y de un modo práctico, y saber qué puedes hacer para arreglar esto...
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