jueves, 30 de julio de 2009

The yellow kid y la prensa




Mickey Dugan, más conocido como The Yellow Kidfue el personaje principal en Hogan's Alley, considerada la primera tira cómica impresa a color en los Estados Unidos de América en una tirada masiva.  El chico  se comunicaba a través de frases que aparecían impresas en su vestido y rara vez hablaba. La tira era dibujada por el artista Richard F. Outcault.
El Chico Amarillo durante un tiempo apareció simultáneamente en dos periódicos competidores, el diario New York World, de Joseph Pulitzer, y el New York Journal, de William Randolph Hearst. Este hecho acabaría originando el nacimiento del término "prensa amarilla". Dada la batalla que hubo entre  ambos periódicos, ambos fueron acusados por otras publicaciones más serias de magnificar cierta clase de noticias para aumentar las ventas y de pagar a los implicados para conseguir exclusivas. El periódico New York Press acuñó el término "periodismo amarillo", a principios de 1897, para describir el trabajo de ambos periódicos. A ello contribuyó el éxito del personaje The Yellow Kid en sendos diarios.

El chico amarillo

Presto

viernes, 26 de junio de 2009

Razonable parecido


Siempre he visto cierto parecido entre Michael Jackson y la presentadora Mónica Carrillo, salvando las diferencias. ¿Cómo lo veis?

miércoles, 17 de junio de 2009

miércoles, 27 de mayo de 2009

El Hércules español

Jerónimo de Ayanz y Beaumont, podía preciarse de descender del rey de Navarra por dos ramas de su linaje. La fecha de su nacimiento puede situarse en 1553. El padre, don Carlos de Ayanz, era un militar que intervino activamente en las campañas de Francia al lado de Felipe II, participando en la decisiva batalla de San Quintín en 1557.
Su capacidad de creación impresionó a sus educadores, y en los juegos destacaba por su habilidad y, sobre todo, por su vigor físico. En el coro de la iglesia sobresalía por su excelente voz y su buen oído musical. Tenía además una magnífica disposición para aprender la aritmética, el latín y el dibujo.
Cuando cumplió la edad de catorce años, estaba en disposición de ir a servir al rey. En el año 1567 hizo el viaje a la Corte, donde su padre era montero mayor del rey, y el joven fue presentado a Felipe II, al que iba a servir hasta la muerte del monarca. Como todos los pajes, Jerónimo recibió una esmerada educación, la mejor que un joven de su época podía recibir, pues la instrucción de los pajes se hacía junto con la de los infantes y la de los jóvenes nobles de la Corte.
Pero lo que más llamó la atención sobre él era que iba desarrollando una fuerza física extraordinaria, tanto es así que Lope de vega le dio el calificativo de El Hércules español. Con esta preparación, no es de extrañar que Ayanz destacase por sus hechos en la milicia. La primera acción bélica en la que participó, a la edad de 21 años, fue el intento de recuperar la Goleta, una fortaleza cercana a Túnez que había caído en poder de los turcos en 1574. Los avatares de la guerra llevaron a Jerónimo de Ayanz a Flandes, luchando en las tropas de Alejandro Farnesio. Se contaba del intrépido navarro que era capaz de enfrentarse él solo con varios enemigos al tiempo, a los que doblaba las lanzas con sus manos. Con tan sólo 25 años de edad, sus hazañas de Flandes corrían de boca en boca.
Entre las dotes admirables que tenía Jerónimo de Ayanz estaba su habilidad para pintar; los libros sobre arte escritos en los siglos XVII y XVIII mencionan a este caballero como uno de los nobles de la Corte que manejaron los pinceles con más habilidad. La primera noticia impresa que tenemos de Ayanz como pintor corresponde al Arte de la Pintura (1646) de Francisco de Pacheco, el suegro de Velázquez. Otro campo artístico en el que sobresalió Ayanz fue el de la música; según los testimonios de la época, «tenía este caballero una poderosa voz de bajo, y a más de cantor excelente, fue compositor de mucho numen».
Pero donde más destacó nuestro protagonista fue en el terreno de la invención. Ayanz mejoró la instrumentación científica, desarrollando una balanza de precisión que era capaz de «pesar la pierna de una mosca», según se dice en la documentación al respecto. Desarrolló nuevos tipos de hornos para operaciones metalúrgicas, industriales, militares e incluso domésticas. Otra de sus innovadoras invenciones es un curioso mecanismo, llamado «ingenio de vaivén», gracias al cual se transmitía fácilmente el esfuerzo de un hombre, manejando un pedal y tirando de un cable. Inventó destiladores de agua marina. Son numerosos los nuevos tipos de molinos que fueron desarrollados por Ayanz. Incluso llegó a diseñar un submarino, que consistía en una barca perfectamente cerrada e impermeabilizada. Como anécdota la acaecida en agosto de 1602, ante el rey Felipe III, cuando un hombre provisto con un traje diseñado por Jerónimo de Ayanz estuvo más de una hora andando por el fondo del río Pisuerga a su paso por Valladolid, exactamente el tiempo que tardó el rey en aburrirse y ordenar que subiera, porque el buzo manifestaba estar perfectamente y poder continuar la hazaña.
Por asombrosas que puedan parecernos estas invenciones, ninguna fue tan anticipadora como la del uso industrial de la energía del vapor. En efecto, Ayanz diseñó una serie de máquinas, cuyo principio se basaba en la producción de vapor a presión en una caldera esférica de cobre calentada por un horno de leña, formando un conjunto denominado por él «bola de fuego». Aprovechó esto para renovar el aire de una mina o de una habitación, precedente del actual «aire acondicionado», que ya fue utilizado por Ayanz a principios del siglo XVII.
Es necesario subrayar el hecho de que Ayanz consiguió realizar todo este impresionante conjunto de invenciones en un periodo de tiempo que va desde 1598 hasta principios de 1602. Ningún inventor, que sepamos, había conseguido hasta entonces tan gran número avances tecnológicos en tan poco tiempo, ni siquiera Leonardo da Vinci, quien, aunque imaginó numerosas invenciones que se han hecho famosas, en muchos casos se trataba de algo fantástico, imposible de realizar en la época. En cambio, todas las máquinas de Ayanz llegaron a funcionar.
Fallece en Madrid el 23 de marzo de 1613.





Lo que pasa en una tarde

«MARCELO:
Esta es fuerza, señor, de la prudencia.
La fuerza corporal al cuerpo alcanza,
como la que se vio por excelencia
en el gran don Gerónimo de Ayanza.
GERARDO:
Allá en mi mocedad, con eminencia
la tuve yo. Del tiempo la mudanza
todo lo trueca.
DON FÉLIX:
Alcides nuevo llama
al fuerte don Jerónimo la fama.
GERARDO:
Hacía lechuguillas de un trincheo,
y con un dedo de las manos duras
le pasaba. Con brazo giganteo
rompía cuatro fuertes herraduras.
MARCELO:
Yo sé a su muerte un epigrama, y creo
que es excelente.
GERARDO:
Dile, si procuras
entretener mi justo pensamiento
mientras curan a Blanca
MARCELO:
Estáme atento:
Tú sóla peregrina, no te humillas,
¡Oh Muerte! a don Jerónimo de Ayanza.
Tu flecha opones a su espada y lanza
y a sus dedos de bronce, tus costillas.
Flandes te diga, en campo, en muro, en villas,
cuál español tan alta fama alcanza.
Luchar con él es vana confianza,
que hará de tu guadaña lechuguillas.
Espera, arrancará por desengaños
las fuertes rejas de tu cárcel fría.
Mas ¡ay! cayó. Venciste. Son engaños.
Pues, Muerte, no fue mucha valentía,
si has tardado en vencerle sesenta años
quitándole las fuerzas cada día.»


Lope de Vega y Carpio (1562-1635)

martes, 26 de mayo de 2009

Papeles inesperados

Un fama trabajaba tanto en el ramo de la yerba mate que-no-le-quedaba-tiempo-para-nada.[...]¡Cuán sufro!¡Soy la víctima del trabajo, y aunque ejemplo de laboriosidad, mi-vida-es-un-martirio!
Enterado de su congoja, una esperanza que trabajaba de mecanógrafo en el despacho de fama se permitió dirigirse [...].
¡Oh milagro! Entre sus dedos quedó enredado el mundo y el fama no tuvo motivos para quejarse de su suerte. [...] Todo lo cual le costaba diez guitas, que no es mucha plata para comprarse el mundo.
"Never stop the press".

Julio Cortazar

Hermano Marcelo


José Gregorio Hernández nació el 26 de octubre de 1864, en Isnotú, estado Trujillo. Cursa sus estudios de medicina en la Universidad Central de Venezuela, en la cual se destacó ante sus maestros y el propio presidente de la República, Raimundo Andueza Palacios, quien lo envía a la Universidad de París (1890 y 1892), en la cual desarrolla estudios en las especialidades de microscopia, histología normal, patología y fisología experimental.
En 1890 es condecorado por el doctor Strauss de la Universidad de París como el mejor alumno. Terminados sus estudios en esa ciudad, solicita permiso y se traslada a Berlín a estudiar histología y anatomía patológica y seguir un nuevo curso de bacteriología.
En 1891 el Presidente Andueza le autoriza la compra e instalación del laboratorio o Gabinete Fisiológico, del cual se crea el Instituto de Medicina Experimental.
Era conocido como un profesor culto (hablaba francés, alemán, inglés, italiano, portugués, dominaba el latín, era músico, filósofo y poseía profundos conocimientos de teología), exigente y se caracterizaba por la puntualidad en el cumplimiento de sus deberes profesorales.
Formó una escuela de investigadores quienes despeñaron un rol importantísimo en la medicina venezolana. Con él comienza la verdadera docencia científica y pedagógica, a base de lecciones explicativas, con observación de los fenómenos vitales, la experimentación sistematizada, prácticas de vivisección y pruebas de laboratorio. Introdujo el microscopio y enseñó su uso y manejo; coloreó y cultivó microbios; hizo conocer la teoría celular de Virchow. Fue además, un gran fisiólogo y un biólogo eminente, pues conocía a fondo la física, la química y las matemáticas, ciencias básicas y trípode fundamental sobre la que reposa toda la dinámica animal. Las aplicaciones prácticas de esas experiencias, las supo poner al servicio de la finalidad suprema de la medicina, que no es otro que curar enfermos.
Su obra escrita quizás más importante, Elementos de Bacteriología, en ella define la bacteriología, los microbios, microbios vegetales, animales, sus formas, coccus, bacilos, spirillus, clasificación de Pasteur, etc.
En 1908 Don Gregorio quiso llevar a cabo su vocación religiosa. Se embarcó rumbo a Italia con la intención de ser monje de clausura y así dedicarse solo a Dios en la oración. En 1908 entró en la Cartuja de Farneta tomando el nombre de "Hermano Marcelo". Pero nueve meses después de su ingreso, se enferma de tal manera que el Padre Superior ordena regresar a Venezuela para recuperarse. Pasados tres años, se decide intentar de nuevo. Esta vez se embarca para Roma con su hermana Isolina. Ingresó en los cursos de Teología en el colegio Pío Latino Americano pensando así prepararse para el monasterio. Pero una vez mas sus planes se vieron frustrados por la enfermedad: una afección pulmonar que le forzó retornar a Venezuela.
Don Gregorio ya no intenta más la vida religiosa.
Fue también por temperamento e inclinación, un verdadero filósofo. De carácter reflexivo, poseedor de un espíritu selecto, con admirable sentido crítico, sintió siempre honda preocupación por los grandes problemas humanos. Su contribución humanística quedó plasmada en su obra Elementos de Filosofía (1912), en donde expone la visión personal que tenía sobre el mundo y sobre las relaciones que vinculaban a los hombres entre ellos y con el Ser Supremo. A la vez la obra representa un testimonio sobre las reflexiones más íntimas del autor.
Apasionado de la literatura, escribió artículos, opúsculos y narraciones fuera de su producción científica, podemos citar: En un vagón, en el que argumenta sobre el libre albedrío; Los Maitines, donde hace referencia a la Cartuja, y Visión de arte, una graciosa fantasía literaria.
Dedicaba 2 horas diarias a servir a los pobres. En el corredor de su casa tenía una bandeja sobre una mesita para que los pacientes, después de la consulta, depositaran ahí lo que podían pagar, y si alguien necesitaba algún dinero también podía tomar de ahí alguna ayuda sin que nadie se enterara.

El 29 de junio de 1919, iniciaba su rutina dominguera de atender a los vecinos enfermos. La última en ser atendida fue una anciana de escasos recursos, a la que decidió ir a comprarle las medicinas, sin imaginarse que al salir de la farmacia sería arrollado por un automóvil que terminaría con su vida.
José Gregorio Hernández, se presenta hoy en día como venerable, título concedido por El Vaticano en el año 1985, un paso previo antes de la beatificación. De llegar a ser canonizado, sería el primer santo venezolano.

jueves, 21 de mayo de 2009

El eslabón perdido


Ida es una mono-lemur que vivió hace 47 millones de años. Tiene en vez de garras uñas como las de los seres humanos y sus pulgares opuestos, lo que la sitúa en el inicio de la raíz de la evolución humana.
El profesor del Museo de Historia Natural de Noruega, Jorn Hurum logró recopilar el millón de dólares que le pidió el tratante privado a cuyas manos llegó tras haber pasado 25 años colgada en la casa del cazador que la desenterro de un antiguo cráter volcánico cerca de Fráncfort.. Tras dos años estudiando en secreto el fósil por un equipo internacional de expertos en fósiles dirigido por el propio Hurum, aseguran que este ejemplar de Darwinius massillae parecido a un lémur, de un metro de altura y que en vida pesó de 650 a 900 gramos, era hervíboro y podría ser el "eslabón perdido", el antepasado común a simios y hombres, por la forma de algunos de sus huesos y otros indicios.

martes, 19 de mayo de 2009

Testigo de uno mismo



La vida es una máquina

para la que no hay respuestas

ni repuestos.

Mario Benedetti

domingo, 17 de mayo de 2009

Generales



Los tres más famosos generales que conocí en mi vida 
no ganaron ninguna batalla al enemigo extranjero. 
Sus nombres, empero, todos los cuales empiezan con "B", 
se han convertido para nosotros en términos familiares. 
Son los Generales Booth, Botha y Baden-Powell. 
Al General Booth le debemos el Ejército de Salvación; 
al General Botha, la Unión Sudafricana, 
y al General Baden Powell, el movimiento de los Boy Scouts.

Winston Churchill

Dire straits-Walk Of Life

jueves, 30 de octubre de 2008

La política


   Si se diese con un gobernante sabio, justo, prudente, honrado y generoso, el pueblo que lo encontrara podía desentenderse de muchas preocupaciones políticas y desmontar gran parte de la maquinaria del Estado, algunos de cuyos principales elementos están engranados con la única finalidad de que los ejercientes del Gobierno se controlen unos a otros, conteniendo recíprocamente sus respectivos abusos, ya que todo poder sin freno tiende de manera fatal al despotismo. Pero el ser adornado de tan excelsas, variadas y dilatadísimas virtudes, no sería un hombre, sería un dios, y a los dioses se les ocurre bajar a la tierra muy de tarde en tarde, a causa, sin duda, del mal trato que aquí les damos y que ellos no pueden o no quieren evitar.
Indalecio Prieto

Exprimido


Toni Batllori

miércoles, 29 de octubre de 2008

La primera piedra

Pedro  Casanave nació  en Navarra, España. Fue el decimotercer hijo de Bartolomé Casanave que era un agricultor, hombre de negocios y Jurista. Llegó a los EEUU en 1785 con 200 libras y apenas conocía la lengua de Shakespeare, pero contaba con inmejorables referencias, ya que su tío Juan de Miralles había ejercido como enlace entra la corona española y los insurgentes americanos durante la Guerra de la Independencia. 

Se casó con Nancy Ann Young hacia 1792. Nancy Ann era hija de Notley Young  (uno de los hombres más influyentes de Georgetown) y Eleanor Diggs.

Pedro, más conocido como Peter Casanave, llegó a ser un próspero hombre de negocios, Maestro Masón,  el quinto  alcalde de Georgetown y fue su mano la que colocó la primera piedra de la Casa Blanca. 

La Casa del Presidente

Fue el primer edificio público que se erigió en Washington. En 1790, los Comisionados de Distrito celebraron una convocatoria, buscando diseños para la futura mansión ejecutiva. Un premio de 500 dólares sería adjudicado al arquitecto ganador. Participaron cientos de arquitectos, entre ellos Thomas Jefferson, quien presentó su diseño de forma anónima. 

Sin embargo, El 18 de julio de 1792, la Comisión concedió a James Hoban, un joven inmigrante irlandés, los  500 $ y le invitó a que "supervisara y ejecutara la construcción de la Casa del Presidente". Hoban basó su diseño en el Leinster House de Dublín(1745-1748).

 A mediodía del sábado 13 de octubre de 1792, la taberna Fountain Inn de Georgetown –hoy uno de los barrios más prominentes de Washington D. C.– era un hervidero de gente. Multitud de vecinos y curiosos de la localidad habían acudido hasta allí atraídos por la ceremonia de colocación de la primera piedra de la que iba a ser la «Casa del Presidente», hoy más conocida como Casa Blanca. Entre la multitud destacaban un grupo de hombres, ataviados con vestiduras y parafernalia masónicas, que iniciaron la marcha hasta el lugar previsto para la construcción. Una vez en el punto exacto, el Maestro de la Logia nº 9 de Maryland, Peter Casanave, ofició la ceremonia, colocando la piedra fundacional en la esquina suroeste del solar, pronunciando una oración y depositando una placa metálica que conmemoraba la ocasión en la que decía:  

"Esta primera piedra del Presidente de la Cámara 

fue colocada el 12 de octubre 1792, y en el 17 º Año 

de la Independencia de los Estados Unidos de América "

martes, 28 de octubre de 2008

La infanta republicana

Eulalia de Borbón, una mujer culta, valiente, rebelde y provocadora. Nieta, hija, hermana y tía de reyes,  tía bisabuela del rey Juan Carlos, fue la hija menor de Isabel II y hermana de Alfonso XII.

Nació en la asfixiante corte madrileña de la segunda mitad del siglo XIX pero supo escapar del rígido protocolo de la monarquía. Fue en realidad una exiliada por voluntad propia casi toda su vida, y, en algún período, el exilio forzoso le vino, no de situaciones revolucionarias, sino de órdenes dictadas por la corte, escandalizada por su libertad de ideas y su fidelidad al sentido común.

Amiga por igual de casi todos los monarcas (dos generaciones, casi tres) de Europa en la misma medida que cultivaba la amistad no protocolaria con los mejores escritores y artistas del continente.

Tuvo una desgraciada boda impuesta por razones de Estado con su primo don Antoine de Orleáns. Su nueva situación le proporcionó, por fortuna, los medios para librarse del estrecho mundo cortesano y deambular por Europa. Tuvieron 3 hijos, a Alfonso "Ali", a Luís y una niña, Roberta, que no tardó en morir.

 Después de un viaje oficial por Cuba y Puerto Rico, al volver a Madrid, Antoine inició una aventura apasionada con Carmela Giménez-Flórez. Rodeaba a su amante de tales lujos que la gente empezó a llamar a Carmela, en tono socarrón, "la Infantona”. Eulalia enseguida buscó resarcirse con una relación bastante polémica con el conde Georg von Jametel, de origen centroeuropeo, provocando un escándalo que la acompañó para siempre. Al final, Antoine y Eulalia se separaron de hecho en 1895, pero la separación no fue un asunto oficial hasta 1900.

Mal vista en España, fija su residencia en París, su verdadera patria afectiva, donde se había educado de niña y donde, gracias a la culta y liberal familia Orleans, encontró espíritus afines.

La publicación en París de Au fil de la vie (1911), donde abogaba por el divorcio y la emancipación de la mujer, desató la ira de su sobrino, el rey Alfonso XIII y, entre otras razones, le valió una pena de destierro que duró toda una década.

Fue una viajera incansable y recorrió medio mundo, desde Estados Unidos y Cuba (donde acabó convirtiéndose en defensora de las reivindicaciones de los revolucionarios cubanos), hasta Rusia, Noruega o Suecia; viajes en los que trató con personalidades como el káiser Guillermo II de Alemania, Francisco José de Austria, Napoleón III y hasta el zar de Rusia.

El criterio que subyace siempre en sus puntos de vista es que cualquiera que rompa con las tradiciones inútiles, con los conservadurismos absurdos, con las ataduras que impiden la existencia de una sociedad más abierta y el triunfo del mérito sobre los privilegios de la sangre, merece su reconocimiento.

Pasó los últimos años de su vida en una villa en Irún, donde falleció en 1958 a la edad de 94 años.

Pensar y sentir

El comportamiento humano es el producto de una fascinante interacción de los factores ambientales y genéticos.

Un equipo de politólogos estadounidenses dirigido por John Hibbing del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Nebraska han llegado a la conclusión, a través de un estudio, de que la gente que no se asusta fácilmente tiende a defender el pacifismo, el control de armas, el apoyo económico al Tercer Mundo y una política tolerante con la inmigración. Los más asustadizos, por el contrario, apoyan el patriotismo, el gasto en defensa, la guerra de Irak y la pena de muerte.

"La gente no sólo piensa en las cosas de manera diferente, se sienten las cosas de manera diferente".

Ésta es la primera vez que un estudio logra vincular las fuentes de las preferencias políticas con los mecanismos biológicos.

Y este vinculo, dicen los expertos, podría transformar la forma como la ciencia política y la ciencia social estudian el origen de esas preferencias.