


Que Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) fuera médico y el genio creador del Sherlock Holmes, son hechos conocidos. Pero vamos a ver cómo nació su personaje de ficción.



Arthur Conan Doyle entendió perfectamente que su protagonista no podía narrar al lector sus propios éxitos, por lo que desde su primera aventura se encargó de ello su colega John H. Watson, licenciado en medicina por la Universidad de Edimburgo y doctor en medicina por la Universidad de Londres, ejerció en calidad de oficial médico con las tropas británicas destacadas en Afganistán, donde recibió una herida que acabó bruscamente con su carrera castrense. De ahí nace el Doctor Watson que compartió residencia con Holmes y se convirtió en compañero inseparable, ayudante y narrador de sus éxitos detectivescos. Digamos que Watson aprende con Holmes, como Doyle aprendió de Bell.
Sherlock Holmes hizo su primera aparición en 1887 con Estudio en Escarlata, donde Holmes y el doctor Watson se conocen.
Para buscar residencia a su personaje, Doyle preguntó al famoso dermatólogo Malcolm Morris (1847-1924) si se le ocurría que barrio de Londres podía ser adecuado para su personaje y éste le propuso que podía ser buena idea alojarle en el número 21 de la calle Baker, antigua residencia de su abuelo.
En el detective de ficción, habitante del 221 B de Baker Street y perpetuado en 56 historias y 4 novelas, Doyle utiliza el método deductivo-inductivo de Bell y despliega el positivismo racional que caracterizó al Siglo XIX.
Sherlock Holmes hizo su primera aparición en 1887 con Estudio en Escarlata, donde Holmes y el doctor Watson se conocen.

En el detective de ficción, habitante del 221 B de Baker Street y perpetuado en 56 historias y 4 novelas, Doyle utiliza el método deductivo-inductivo de Bell y despliega el positivismo racional que caracterizó al Siglo XIX.
“La importancia de lo infinitamente minúsculo es incalculable…
Joseph Bell
“Usted conoce mi método. Se fundamenta en la observación de pequeñeces”
Sherlock Holmes
"El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones."
Oliver Wendell Holmes