jueves, 5 de noviembre de 2009

El coleccionista

José Lázaro Galdiano (Beire, Navarra, 1862 - Madrid, 1947) fue financiero, editor, gran bibliófilo, coleccionista de arte y miembro del patronato del Museo del Prado. Viajero infatigable, reunió una biblioteca de más de 20.000 volúmenes y una colección de más de 12.000 piezas de arte, entre las que destacan 750 pinturas, la mayor parte de autoría española, que abarcan del gótico al romanticismo.
Tras cursar la carrera de leyes en Valladolid y Barcelona y ejercer el periodismo en esta última ciudad, en 1888 se estableció en Madrid. Su espíritu inquieto y emprendedor, su pasión por la literatura y su afán de abrir España a Europa le llevan a crear, en 1889, una editorial y una revista con el mismo y significativo nombre, La España Moderna. La España Moderna fue una editorial única en su tiempo, por considerarse como una de las mayores iniciativas culturales de su época y como una tarea de mecenazgo ante el depauperado mundo intelectual y cultural del momento. Lázaro dedicó a este esfuerzo su tiempo y su dinero, pues se trataba de una iniciativa realmente vivida, sentida y dirigida por él.
Lázaro conoció a doña Emilia Pardo Bazán que en aquellas fechas mantenía una relación con Pérez Galdós, pero el encuentro con Lázaro dio lugar a un fugaz episodio amoroso, que llegó a ser de dominio público; don Benito se enteró de aquella infidelidad y más tarde doña Emilia confesará su falta -un error momentáneo de los sentidos- y pedirá perdón. El romance se transformó en una sólida y provechosa amistad para ambos, especialmente para Lázaro, porque doña Emilia fue una eficaz colaboradora en la empresa que se propuso Lázaro, incluso dedicándole una de sus novelas La insolación, obra que fue calificada por Clarín de "boutade pseudoerótica" de la ilustre dama. Así, pronto surgirían las diferencias entre Clarín y Lázaro, que siempre mantuvo una postura firme en contra de quienes insultaban a sus amigos y colaboradores.
La tres veces viuda y millonaria argentina con la que se casó Lázaro Galdiano en 1903 no había tenido demasiada tranquilidad para gozar de las cosas de este mundo. Con sólo 17 años, se casó con el español Francisco Ibarra Otaola, un rico residente en aquel país. De ellos nació el único hijo que le sobreviviría. Tras enviudar, volvió a casarse con el periodista gallego Manuel Vázquez Barros de Castro también residente en Argentina, que le dio una hija. El matrimonio fue muy breve porque tres años después, viuda de nuevo, volvió a casarse con el porteño Pedro Gache que también le dio un hijo. Nuevamente viuda, con 47 años, Paula Florido y Toledo (1856-1932) conoció a Lázaro Galdiano, además de un amante esposo, un hombre muy culto, apuesto y dotado de uan extraordinaria capacidad e inteligencia para las finanzas.
Se imponía una residencia a tono con el poder adquisitivo de la pareja y mandaron construir una casa-palacio con jardín. El proyecto fue encargado a José Urioste en 1903 y fue reformado por los arquitectos Joaquín Kramer y Francisco Borrás, siguiendo precisas indicaciones de Don José Lázaro. Así, de acuerdo con la moda preponderante, Lázaro elige el estilo neorrenacentista para la construcción del edificio e incorpora al mismo elementos clasicistas tomados de Ventura Rodríguez. Parque Florido, que así se denominaría la residencia en honor de su propietaria, sirvió de escenario para las tertulias literarias y artísticas de un significativo grupo de españoles de principios de siglo. Actualmente es la sede del Museo Lázaro Galiano donde se conserva toda su colección.
Desde el principio de su matrimonio, José Lázaro Galdiano sorprendía cada año a su esposa con dos abanicos: uno el día de su cumpleaños, el 15 de enero, y otra el día de su santo, el 29 de junio. Así hasta 87 abanicos que se conservan.
Pero un día los salones se cerraron y los abanicos se plegaron para siempre. Ocurrió durante los años difíciles de la pareja, tras el fallecimiento de los dos hijos menores de Paula, en 1916 y 1919. Dese entonces el luto se instaló en la casa y cuando Paula murió en el otoño de 1932, a Lázaro le resultó insoportable aquel palacio que dejo de ser su residencia habitual.
Legó su colección al Estado español y en 1951 se creó la Fundación Lázaro Galdiano para la conservación de su patrimonio. En ella se estableció desde 1954 la redacción de Goya. “Revista de Arte”, publicación viva y de referencia internacional en Historia del Arte.

martes, 20 de octubre de 2009

Vivir o morir matando

El pueblo romano necesitaba entretenimiento y sus gobernantes se lo proporcionaban de diversas maneras: una de ellas, la más cruel, enfrentaba hombres contra hombres hasta la masacre; sólo la valentía de los contendientes los libraría de la muerte, eso si la muchedumbre lo consideraba oportuno, entonces y sólo entonces, levantarían sus dedos pulgares, agitarían sus pañuelos y gritarían: «¡Misum!», es decir, «vida», para el vencido. Si éste no hubiese complacido a la concurrencia, el gesto sería apuntar el pulgar hacia abajo exclamando: «¡Yugula!», «degollamiento» para el perdedor.
Gladiador, del latín gladiator, etimológicamente significa el que lucha con la espada. Los orígenes de las luchas entre gladiadores se sitúan en el periodo etrusco. En ese tiempo recogemos los primeros testimonios que nos hablan de combates realizados para honrar a ilustres ciudadanos o guerreros fallecidos. Esas prácticas fueron asimiladas por los romanos primigenios y tardaron poco en ser incorporadas a las costumbres de aquella civilización. Lo que en principio fue un puro asesinato de esclavos y enemigos prisioneros, se convirtió, paulatinamente, en luchas profesionalizadas.
«Soportaré ser quemado, herido, golpeado y asesinado por la espada». Estas palabras encabezaban el juramento de cualquier gladiador romano y en ellas se encerraba toda una filosofía vital que orientaría las acciones de unos hombres dedicados en cuerpo y alma a la supervivencia.
En la época republicana de Roma los notables pagaban abundantes sumas para contratar los servicios de estos hombres. En el año 264 a.C. queda reflejado un combate entre tres parejas de gladiadores para conmemorar el funeral de Juno Bruto. En Hispania el primer combate de gladiadores fue organizado en el 206 a.C. por Cornelio Escipión el Africano, con el propósito de honrar la memoria de su padre y tío, desaparecidos hacía pocas fechas. Otro claro impulsor fue Julio César, que no reparó en gastos a la hora de convocar grandes fastos que le sublimaran como líder de los romanos.
Durante todo el siglo I a.C. la popularidad de los potentes gladiadores se incrementó notablemente; miles de ellos morían en las arenas de los circos. La crueldad llegó a tal extremo que el propio Octavio Augusto se vio obligado a dictar normas reguladoras de aquellos sanguinarios eventos. Protocolos muy difíciles de acatar para un fervoroso público ávido de sensaciones.
El Imperio potenció y ensalzó la figura del gladiador, convirtiéndolo en un semidiós al que se le otorgaban presuntos poderes mágicos.
Los gladiadores eran habitualmente esclavos, reos de guerra o condenados por delitos graves. Bien es cierto que, en numerosas ocasiones, algunos ciudadanos libres o legionarios de mermado patrimonio se incorporaban a las escuelas de adiestramiento con el fin de intentar mejorar una precaria situación. Asimismo, queda constatado en diferentes fuentes escritas y arqueológicas que las mujeres participaron en estos sangrientos espectáculos; asunto que no fue bien visto por algunos intelectuales de la época, como Juvenal o Séneca.
El propio y trastornado emperador Commodo, se preocupó en fomentar su imagen de luchador circense. El mismo aseguraba haber participado en 735 combates sin recibir un solo rasguño, lo que le motivó a autoconcederse el título de vencedor de mil gladiadores. Commodo fue un criminal, vicioso y perturbado. De nada sirvió el celo que su padre, Marco Aurelio, puso en la preparación de un hijo que no merecía el más mínimo reconocimiento. Era frecuente verle ceñir los atributos del dios Hércules, del que se creía una reencarnación, para visitar el circo y allí masacrar a decenas de infelices disfrazados de animales. No fue el general Máximo el que lo mató; ese mérito hay que atribuírselo al atleta Narciso, que, a instancias de la amante de Commodo, lo estranguló.
Pero ¿qué premios esperaba el gladiador por su esfuerzo? Varios y en este orden: seguir vivo, mejorar su situación económica y, finalmente, la tan ansiada liberación, que llegaba cuando un gran luchador acreditaba poseer cuantiosas victorias ganando de ese modo el respeto y la admiración de un pueblo entusiasta con sus héroes. Al liberado se le entregaba la rudi o espada de madera, signo supremo de la libertad para un gladiador. Los festejos en Roma eran constantes. En el siglo I d.C. el emperador Vespasiano mandó construir el anfiteatro Flavio, conocido por todos como el Coliseo. En ese magno recinto ovalado con capacidad para casi 50.000 personas se dieron cita las celebraciones más importantes del Imperio romano. En los 30.000 metros cuadrados que ocupaba se encontraban los subterráneos donde se ejercitaban los gladiadores, además de espacios habilitados para albergar centenares de bestias que, posteriormente, subirían en plataformas a la arena. Muchos emperadores utilizaron los juegos para complacer y tomar el pulso de la sociedad.
Antes de la lucha, los gladiadores desfilaban ante la multitud con sus vistosas indumentarias. Después se situaban frente al emperador y, levantando sus brazos armados, emitían el famoso saludo: «¡Ave César, los que van a morir te saludan!» Acto seguido, realizaban un pequeño entrenamiento y, sin más, se entregaban a una lucha violenta y feroz por parejas, jaleados por un populacho que, previamente, había cruzado sus apuestas.
Existieron muchos tipos de gladiadores, diferenciados gracias a las armas y defensas que utilizaban: los secutores iban armados con espada y escudo, lo que les proporcionaba extremada agilidad, convirtiéndoles en temibles para el combate; los tracios utilizaban rodela y puñal corto; los retarii manejaban redes emplomadas y afilados tridentes; los mirmillones usaban espada larga y grandes escudos; los essedarii combatían a caballo o en carros de guerra. También existían gladiadores especializados en la lucha contra animales. Cada victoria de Roma era celebrada con enormes matanzas en sus anfiteatros. Una de las más destacadas fue la organizada por el emperador Trajano después de su victoria en la Dacia, que reunió a más de 10.000 gladiadores que estuvieron luchando y muriendo a lo largo de varias semanas para mayor gloria del Imperio. Cuando los espectáculos de gladiadores eran organizados por las instituciones romanas se convertían en gratuitos, no obstante, surgieron empresarios privados que montaron combates por su cuenta.
La llegada del cristianismo provocó críticas que enflaquecieron el ánimo de los romanos hacia lo que había sido uno de sus espectáculos más valorados durante siglos. Fue Honorio quien, en el año 404, decidió acabar con los choques mortales entre gladiadores.
Juan Antonio Cebrián

R. Amundsen por J.A. Cebrián


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martes, 13 de octubre de 2009

Los niños son osos

Para la madre,
el niño es antes del parto, oneroso;
doloroso, en el parto
y después del parto, gravoso.
Gregorio IX
Decretales

miércoles, 7 de octubre de 2009

Piedra movediza



















Esta mole de granito de más de 300 toneladas de peso extrañamente se mantenía en delicado equilibrio al borde del cerro en la sierra de Tandil (Argentina) desafiando la ley de la gravedad.
El desafiante equilibrio de la piedra movediza de Tandil terminó el jueves 29 de febrero de 1912. Ahora yace partida en 3 pedazos principales al pie del cerro.

viernes, 2 de octubre de 2009

Todo negro


Ardi

Ardi es el nombre con que se ha bautizado a el esqueleto más antiguo de un homínido hallado hasta el momento. El Ardipithecus ramidus vivió hace 4,4 millones de años, era hembra, medía 120 centímetros, pesaba unos 50 kilogramos y vivió en la famosa región de Afar en la actual Etiopía.
Se trata del pariente más cercano al antepasado común de humanos y simios.
En la investigación han participado 47 científicos de 10 países diferentes por un equipo dirigido por el estadounidense Tim White. Sus conclusiones son el resultado de 17 años de investigaciones.
Hasta ahora eran los australopitecos -representados sobre todo por la famosa Lucy, que vivió hace 3,2 millones de años y fue hallada en 1974-, los antepasados más antiguos conocidos del hombre.
Ardi tiene las manos prácticamente completas, lo que significa un tesoro para los paleontólogos. Sus muñecas indican que podía subirse a los árboles pero no lo hacía con la soltura de los actuales monos, pero si eran ya relativamente diestras para manejar objetos.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Nacimiento de un personaje



Que Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) fuera médico y el genio creador del Sherlock Holmes, son hechos conocidos. Pero vamos a ver cómo nació su personaje de ficción.
Conan Doyle escogió para su gran creación literaria, el detective Sherlock Holmes, la personalidad y el método de trabajo del cirujano escocés Joseph Bell (1837-1911) hombre con unas facultades de observacion y dedución mucho más allá de lo corriente. Bell fue uno de los profesores a cuyas clases asistió Doyle en sus años de estudiante de medicina y ejerció una influencia decisiva en él. Bell estudiaba con precisión aspectos como el modo de caminar, el acento, las manos y la indumentaria de un paciente y con esta información podía llegar a deducciones asombrosas. El doctor Bell era consciente de que Doyle lo había tomado como referencia para su obra detectivesca y lo llevaba a gala. Siempre mantuvo interés en su alter ego e incluso prologó uno de los libros de Sherlock Holmes.
También para darle nombre a su criatura se inspiró en un médico de carne y hueso, pues obsequió a su personaje con el apellido del gran internista y humanista estadounidense Oliver Wendell Holmes (1809-1894), uno de los escritores que Doyle más admiraba.
Arthur Conan Doyle entendió perfectamente que su protagonista no podía narrar al lector sus propios éxitos, por lo que desde su primera aventura se encargó de ello su colega John H. Watson, licenciado en medicina por la Universidad de Edimburgo y doctor en medicina por la Universidad de Londres, ejerció en calidad de oficial médico con las tropas británicas destacadas en Afganistán, donde recibió una herida que acabó bruscamente con su carrera castrense. De ahí nace el Doctor Watson que compartió residencia con Holmes y se convirtió en compañero inseparable, ayudante y narrador de sus éxitos detectivescos. Digamos que Watson aprende con Holmes, como Doyle aprendió de Bell.
Sherlock Holmes hizo su primera aparición en 1887 con Estudio en Escarlata, donde Holmes y el doctor Watson se conocen.
Para buscar residencia a su personaje, Doyle preguntó al famoso dermatólogo Malcolm Morris (1847-1924) si se le ocurría que barrio de Londres podía ser adecuado para su personaje y éste le propuso que podía ser buena idea alojarle en el número 21 de la calle Baker, antigua residencia de su abuelo.
En el detective de ficción, habitante del 221 B de Baker Street y perpetuado en 56 historias y 4 novelas, Doyle utiliza el método deductivo-inductivo de Bell y despliega el positivismo racional que caracterizó al Siglo XIX.


“La importancia de lo infinitamente minúsculo es incalculable…
Joseph Bell

“Usted conoce mi método. Se fundamenta en la observación de pequeñeces”
Sherlock Holmes

"El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones."
Oliver Wendell Holmes

jueves, 24 de septiembre de 2009

Ciencia


Tened paciencia

y tendréis ciencia.


Baltasar Gracián
(S: XVII)

domingo, 20 de septiembre de 2009

Elegía Pura


Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida,
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.

Ángel González

jueves, 17 de septiembre de 2009

El humillador

Hans-Joachim Litten fue un abogado alemán que, el 8 de mayo de 1931 y a petición suya, el mismísimo Adolf Hitler, líder del Partido Nacionalsocialista, se vio obligado a comparecer en los estrados como testigo ante un tribunal. ¿La causa? El ataque perpetrado el 22 de noviembre de 1930 por un comando de camisas pardas de un grupo de asalto (SA) contra el Palacio Edén y en el que hirieron a tiros a Willi Köhler, de 21 años; Norbert Budzinski, de 20, y Walter Braun, de 24.

Como abogado de la acusación particular contra los SA, Litten se enfrentó a Hitler y le acorraló. No supo responder de manera convincente a ninguna de las preguntas y cayó en numerosas y profundas contradicciones, quedando literalmente en ridículo.
Litten pagó con su vida el atrevimiento de haberse enfrentado en público al líder nazi, ya que tras la llegada de Hitler al poder en 1933, estuvo entre los primeros en caer bajo su puño.
Hans-Joachim comienza una peregrinación por numerosos establecimientos penitenciarios que culmina en Dachau. Son cinco años en los que Irmgard Litten emerge como una auténtica madre coraje, capaz de apelar a su origen ario y a sus credenciales nacionales y de reunirse con todos los cabecillas nazis con tal de conseguir la libertad de su hijo, contra quien nunca se formuló acusación alguna. La voluntad personal de Hitler y el temor de los nazis a que el abogado saliera de Alemania y contribuyera con su testimonio al desprestigio del régimen impidieron que éste se beneficiase de las amnistías decretadas por el Gobierno.
Cinco años más tarde fue hallado ahorcado en una letrina vestido sólo con una camisa. Había dejado una breve nota de despedida y otra con la explicación de su suicidio.
Litten es el protagonista del libro El hombre que humilló a Hitler de Benjamin Carter Hett.

Bolígrafo espacial

Paul Fisher, un americano especializado en los cojinetes de los motores de los bombarderos durante la Segunda Guerra Mundial, no podía imaginarse que llegaría un día en que revolucionaría la capacidad de escritura de los bolígrafos... y con ello, permitiría la comunicación entre los astronautas en el espacio exterior.
Después de invertir un millón de dólares en investigación, invento un cartucho que escribía en cualquier posición, gracias a un repuesto presurizado con gas nitrógeno.
Paul tenía otra misión en mente para su bolígrafo: introducir este cartucho único en la NASA.
El bolígrafo Fisher supero un exhaustivo test y fue consecuentemente aprobado para una misión espacial de prueba. En 1968 el Fisher Space Pen fue incondicionalmente autorizado y pedido para el uso de los astronautas en todas las misiones en el Espacio.
John McLeish, el relaciones Públicas oficial de la NASA, refiriéndose a Neil Armstrong y a Buzz Aldrin cuando estaban en cuarentena después de su regreso de la Luna, dijo: Si no hubiera sido por su Fisher Space Pen, los astronautas Armstrong y Aldrin deberían estar aún en la Luna.
La mochilla de supervivencia chocó contra un interruptor, rompiéndolo, mientras los astronautas subían al Modulo Lunar. Dicho interruptor tenía que poner en marcha los motores del Módulo para llevarlos hasta la nave espacial Apollo. Aldrin expuso el problema al Control de Tierra y un ingeniero se puso a trabajar en un duplicado del Módulo Lunar rompiendo de una forma parecida el interruptor.
En tierra sabían qua los astronautas habían dejado sus herramientas en el Apollo por la sencilla razón de aligerar peso. Del mismo modo sabían que Aldrin llevaba consigo un Fisher Space Pen y le dijeron que sacara la punta y aprovechara el hueco del bolígrafo para manipular adecuadamente el interruptor roto. Aldrin lo hizo.
Los motores se pusieron en marcha lo que les permitió volver finalmente a la nave Apollo.

domingo, 30 de agosto de 2009

sábado, 15 de agosto de 2009

martes, 11 de agosto de 2009

La hermana de los traperos

Nacida en Bruselas el 16 de noviembre de 1908 en una familia de la burguesía franco-belga, tuvo una infancia marcada por la muerte de su padre, quien se ahogó ante sus ojos cuando ella sólo tenía seis años.
A los 20 años, Madeleine Cinquin (éste era su nombre) decide entrar en un convento y a los 23 años emitió los votos religiosos en la congregación de Notre-Dame de Sión (1931) tomando el nombre de sor Emmanuelle.
Sor Emmanuelle era una mujer cultivada. La educación fue el pilar de su lucha. Dedicó la mayor parte de su vida a la enseñanza. Era, por otra parte, graduada de ciencias filosóficas y religiosas. En primer lugar enseñó letras en Estambul, luego en Túnez y, por último, en Egipto.

En aquellos años sensibilizó a sus estudiantes de la clase más acomodada a hacerse cargo de las dificultades de las poblaciones más pobres de su País. En el 1971, a la edad de 63 años y ya jubilada, decide compartir la vida con los pobres, cumplir su sueño e irse a vivir con los niños traperos de las afueras de El Cairo donde se labró el apelativo de la hermanita de los traperos donde permaneció durante 22 años. Como siempre sucede en estos casos, la obra de la hermana Emmanuelle no hubiera podido hacerse realidad si ella estuviera sola. A su lado estuvieron, ya desde principios de los setenta, obispos, sacerdotes y religiosas de la Iglesia ortodoxa copta, como la hermana Sarah Ayoub Ghattas, quien en ese entonces era la superior de la orden de las Hijas de María de Béni-Souef, así como el obispo local, Atanasios. En 1980, para mantener las acciones llevadas a cabo en favor de los pobres, funda la asociación ASMAE (Association soeur Emmanuelle) creando escuelas, hospitales y dispensarios en Brasil, Madagascar, Egipto, la India, Filipinas, Burkina Faso y otros países, ocupándose en la actualidad de más de 70.000 niños.

Pero en 1993, obedeciendo a sus superioras, la religiosa dejó definitivamente Egipto para incorporarse a la comunidad. Desde Europa siguió combatiendo por la solidaridad. Escribió hasta 17 libros entre los cuales destacan "Riqueza de la pobreza" (2001), "Secretos de vida" (2000), "Vamos los jóvenes" (1997) y "El paraíso son los otros" (1995), pero dejó al morir un legado muy especial, 'Confesiones de una religiosa' un libro que quiso póstumo pues revela en él algunos secretos íntimos, en busca de la verdad, dando sus puntos de vista progresistas en lo religioso. Apoyaba el uso del preservativo y de la píldora anticonceptiva y creía en que los curas debían poder casarse.
Sor Emmanuelle falleció en su residencia de ancianos de Callian (sur de Francia) el 20 de octubre de 2008 a menos de un mes de celebrar su 100º aniversario.


“El cristianismo no es una ideología, sino una entrega apasionada al pobre”

"Siento una inmensa gratitud por todos los que me han enseñado que el amor es más fuerte que la muerte y lleva en sí una semilla de eternidad".

domingo, 9 de agosto de 2009

Cartografía en piedra

Unos cazadores nómadas de hace 13.660 años fueron los autores del que ha sido calificado como el primer mapa cartográfico de Europa Occidental. Estos individuos se alojaban en la cueva de Abauntz, en Navarra, y desde allí, uno de ellos se entretuvo en grabar en una pequeña piedra de margosa (dura por dentro y blanda por fuera) el panorama que tenía a su alrededor, marcando montañas, cerros, ríos, caminos y los pasos o puentes sobre el agua, las zonas inundables y hasta las áreas en las que se encontraban con más frecuencia los animales que iban a buscar.

Junto a este mapa aparecieron dentro de la cueva, en 1993,  otras dos piezas de gran valor: una lámpara lítica de sebo, en la que también están grabadas escenas de caza, y otra piedra que representa la cabeza de un caballo.

Lo que más llama la atención es que las figuras de los animales que aparecen en ambas piedras están en perspectiva, con figuras más precisas en un primer plano y más esquemáticas al fondo.
El hallazgo y desciframiento de este tesoro cartográfico, que ha sido publicado en la revista Journal of Human Evolution, ha sido fruto del tesón del equipo de la paleontóloga Pilar Utrilla del Dpto. de Ciencias de la Antigüedad (Prehistoria) de la Universidad de Zaragoza.

jueves, 30 de julio de 2009

The yellow kid y la prensa




Mickey Dugan, más conocido como The Yellow Kidfue el personaje principal en Hogan's Alley, considerada la primera tira cómica impresa a color en los Estados Unidos de América en una tirada masiva.  El chico  se comunicaba a través de frases que aparecían impresas en su vestido y rara vez hablaba. La tira era dibujada por el artista Richard F. Outcault.
El Chico Amarillo durante un tiempo apareció simultáneamente en dos periódicos competidores, el diario New York World, de Joseph Pulitzer, y el New York Journal, de William Randolph Hearst. Este hecho acabaría originando el nacimiento del término "prensa amarilla". Dada la batalla que hubo entre  ambos periódicos, ambos fueron acusados por otras publicaciones más serias de magnificar cierta clase de noticias para aumentar las ventas y de pagar a los implicados para conseguir exclusivas. El periódico New York Press acuñó el término "periodismo amarillo", a principios de 1897, para describir el trabajo de ambos periódicos. A ello contribuyó el éxito del personaje The Yellow Kid en sendos diarios.

El chico amarillo

Presto

viernes, 26 de junio de 2009

Razonable parecido


Siempre he visto cierto parecido entre Michael Jackson y la presentadora Mónica Carrillo, salvando las diferencias. ¿Cómo lo veis?

miércoles, 17 de junio de 2009

miércoles, 27 de mayo de 2009

El Hércules español

Jerónimo de Ayanz y Beaumont, podía preciarse de descender del rey de Navarra por dos ramas de su linaje. La fecha de su nacimiento puede situarse en 1553. El padre, don Carlos de Ayanz, era un militar que intervino activamente en las campañas de Francia al lado de Felipe II, participando en la decisiva batalla de San Quintín en 1557.
Su capacidad de creación impresionó a sus educadores, y en los juegos destacaba por su habilidad y, sobre todo, por su vigor físico. En el coro de la iglesia sobresalía por su excelente voz y su buen oído musical. Tenía además una magnífica disposición para aprender la aritmética, el latín y el dibujo.
Cuando cumplió la edad de catorce años, estaba en disposición de ir a servir al rey. En el año 1567 hizo el viaje a la Corte, donde su padre era montero mayor del rey, y el joven fue presentado a Felipe II, al que iba a servir hasta la muerte del monarca. Como todos los pajes, Jerónimo recibió una esmerada educación, la mejor que un joven de su época podía recibir, pues la instrucción de los pajes se hacía junto con la de los infantes y la de los jóvenes nobles de la Corte.
Pero lo que más llamó la atención sobre él era que iba desarrollando una fuerza física extraordinaria, tanto es así que Lope de vega le dio el calificativo de El Hércules español. Con esta preparación, no es de extrañar que Ayanz destacase por sus hechos en la milicia. La primera acción bélica en la que participó, a la edad de 21 años, fue el intento de recuperar la Goleta, una fortaleza cercana a Túnez que había caído en poder de los turcos en 1574. Los avatares de la guerra llevaron a Jerónimo de Ayanz a Flandes, luchando en las tropas de Alejandro Farnesio. Se contaba del intrépido navarro que era capaz de enfrentarse él solo con varios enemigos al tiempo, a los que doblaba las lanzas con sus manos. Con tan sólo 25 años de edad, sus hazañas de Flandes corrían de boca en boca.
Entre las dotes admirables que tenía Jerónimo de Ayanz estaba su habilidad para pintar; los libros sobre arte escritos en los siglos XVII y XVIII mencionan a este caballero como uno de los nobles de la Corte que manejaron los pinceles con más habilidad. La primera noticia impresa que tenemos de Ayanz como pintor corresponde al Arte de la Pintura (1646) de Francisco de Pacheco, el suegro de Velázquez. Otro campo artístico en el que sobresalió Ayanz fue el de la música; según los testimonios de la época, «tenía este caballero una poderosa voz de bajo, y a más de cantor excelente, fue compositor de mucho numen».
Pero donde más destacó nuestro protagonista fue en el terreno de la invención. Ayanz mejoró la instrumentación científica, desarrollando una balanza de precisión que era capaz de «pesar la pierna de una mosca», según se dice en la documentación al respecto. Desarrolló nuevos tipos de hornos para operaciones metalúrgicas, industriales, militares e incluso domésticas. Otra de sus innovadoras invenciones es un curioso mecanismo, llamado «ingenio de vaivén», gracias al cual se transmitía fácilmente el esfuerzo de un hombre, manejando un pedal y tirando de un cable. Inventó destiladores de agua marina. Son numerosos los nuevos tipos de molinos que fueron desarrollados por Ayanz. Incluso llegó a diseñar un submarino, que consistía en una barca perfectamente cerrada e impermeabilizada. Como anécdota la acaecida en agosto de 1602, ante el rey Felipe III, cuando un hombre provisto con un traje diseñado por Jerónimo de Ayanz estuvo más de una hora andando por el fondo del río Pisuerga a su paso por Valladolid, exactamente el tiempo que tardó el rey en aburrirse y ordenar que subiera, porque el buzo manifestaba estar perfectamente y poder continuar la hazaña.
Por asombrosas que puedan parecernos estas invenciones, ninguna fue tan anticipadora como la del uso industrial de la energía del vapor. En efecto, Ayanz diseñó una serie de máquinas, cuyo principio se basaba en la producción de vapor a presión en una caldera esférica de cobre calentada por un horno de leña, formando un conjunto denominado por él «bola de fuego». Aprovechó esto para renovar el aire de una mina o de una habitación, precedente del actual «aire acondicionado», que ya fue utilizado por Ayanz a principios del siglo XVII.
Es necesario subrayar el hecho de que Ayanz consiguió realizar todo este impresionante conjunto de invenciones en un periodo de tiempo que va desde 1598 hasta principios de 1602. Ningún inventor, que sepamos, había conseguido hasta entonces tan gran número avances tecnológicos en tan poco tiempo, ni siquiera Leonardo da Vinci, quien, aunque imaginó numerosas invenciones que se han hecho famosas, en muchos casos se trataba de algo fantástico, imposible de realizar en la época. En cambio, todas las máquinas de Ayanz llegaron a funcionar.
Fallece en Madrid el 23 de marzo de 1613.





Lo que pasa en una tarde

«MARCELO:
Esta es fuerza, señor, de la prudencia.
La fuerza corporal al cuerpo alcanza,
como la que se vio por excelencia
en el gran don Gerónimo de Ayanza.
GERARDO:
Allá en mi mocedad, con eminencia
la tuve yo. Del tiempo la mudanza
todo lo trueca.
DON FÉLIX:
Alcides nuevo llama
al fuerte don Jerónimo la fama.
GERARDO:
Hacía lechuguillas de un trincheo,
y con un dedo de las manos duras
le pasaba. Con brazo giganteo
rompía cuatro fuertes herraduras.
MARCELO:
Yo sé a su muerte un epigrama, y creo
que es excelente.
GERARDO:
Dile, si procuras
entretener mi justo pensamiento
mientras curan a Blanca
MARCELO:
Estáme atento:
Tú sóla peregrina, no te humillas,
¡Oh Muerte! a don Jerónimo de Ayanza.
Tu flecha opones a su espada y lanza
y a sus dedos de bronce, tus costillas.
Flandes te diga, en campo, en muro, en villas,
cuál español tan alta fama alcanza.
Luchar con él es vana confianza,
que hará de tu guadaña lechuguillas.
Espera, arrancará por desengaños
las fuertes rejas de tu cárcel fría.
Mas ¡ay! cayó. Venciste. Son engaños.
Pues, Muerte, no fue mucha valentía,
si has tardado en vencerle sesenta años
quitándole las fuerzas cada día.»


Lope de Vega y Carpio (1562-1635)

martes, 26 de mayo de 2009

Papeles inesperados

Un fama trabajaba tanto en el ramo de la yerba mate que-no-le-quedaba-tiempo-para-nada.[...]¡Cuán sufro!¡Soy la víctima del trabajo, y aunque ejemplo de laboriosidad, mi-vida-es-un-martirio!
Enterado de su congoja, una esperanza que trabajaba de mecanógrafo en el despacho de fama se permitió dirigirse [...].
¡Oh milagro! Entre sus dedos quedó enredado el mundo y el fama no tuvo motivos para quejarse de su suerte. [...] Todo lo cual le costaba diez guitas, que no es mucha plata para comprarse el mundo.
"Never stop the press".

Julio Cortazar

Hermano Marcelo


José Gregorio Hernández nació el 26 de octubre de 1864, en Isnotú, estado Trujillo. Cursa sus estudios de medicina en la Universidad Central de Venezuela, en la cual se destacó ante sus maestros y el propio presidente de la República, Raimundo Andueza Palacios, quien lo envía a la Universidad de París (1890 y 1892), en la cual desarrolla estudios en las especialidades de microscopia, histología normal, patología y fisología experimental.
En 1890 es condecorado por el doctor Strauss de la Universidad de París como el mejor alumno. Terminados sus estudios en esa ciudad, solicita permiso y se traslada a Berlín a estudiar histología y anatomía patológica y seguir un nuevo curso de bacteriología.
En 1891 el Presidente Andueza le autoriza la compra e instalación del laboratorio o Gabinete Fisiológico, del cual se crea el Instituto de Medicina Experimental.
Era conocido como un profesor culto (hablaba francés, alemán, inglés, italiano, portugués, dominaba el latín, era músico, filósofo y poseía profundos conocimientos de teología), exigente y se caracterizaba por la puntualidad en el cumplimiento de sus deberes profesorales.
Formó una escuela de investigadores quienes despeñaron un rol importantísimo en la medicina venezolana. Con él comienza la verdadera docencia científica y pedagógica, a base de lecciones explicativas, con observación de los fenómenos vitales, la experimentación sistematizada, prácticas de vivisección y pruebas de laboratorio. Introdujo el microscopio y enseñó su uso y manejo; coloreó y cultivó microbios; hizo conocer la teoría celular de Virchow. Fue además, un gran fisiólogo y un biólogo eminente, pues conocía a fondo la física, la química y las matemáticas, ciencias básicas y trípode fundamental sobre la que reposa toda la dinámica animal. Las aplicaciones prácticas de esas experiencias, las supo poner al servicio de la finalidad suprema de la medicina, que no es otro que curar enfermos.
Su obra escrita quizás más importante, Elementos de Bacteriología, en ella define la bacteriología, los microbios, microbios vegetales, animales, sus formas, coccus, bacilos, spirillus, clasificación de Pasteur, etc.
En 1908 Don Gregorio quiso llevar a cabo su vocación religiosa. Se embarcó rumbo a Italia con la intención de ser monje de clausura y así dedicarse solo a Dios en la oración. En 1908 entró en la Cartuja de Farneta tomando el nombre de "Hermano Marcelo". Pero nueve meses después de su ingreso, se enferma de tal manera que el Padre Superior ordena regresar a Venezuela para recuperarse. Pasados tres años, se decide intentar de nuevo. Esta vez se embarca para Roma con su hermana Isolina. Ingresó en los cursos de Teología en el colegio Pío Latino Americano pensando así prepararse para el monasterio. Pero una vez mas sus planes se vieron frustrados por la enfermedad: una afección pulmonar que le forzó retornar a Venezuela.
Don Gregorio ya no intenta más la vida religiosa.
Fue también por temperamento e inclinación, un verdadero filósofo. De carácter reflexivo, poseedor de un espíritu selecto, con admirable sentido crítico, sintió siempre honda preocupación por los grandes problemas humanos. Su contribución humanística quedó plasmada en su obra Elementos de Filosofía (1912), en donde expone la visión personal que tenía sobre el mundo y sobre las relaciones que vinculaban a los hombres entre ellos y con el Ser Supremo. A la vez la obra representa un testimonio sobre las reflexiones más íntimas del autor.
Apasionado de la literatura, escribió artículos, opúsculos y narraciones fuera de su producción científica, podemos citar: En un vagón, en el que argumenta sobre el libre albedrío; Los Maitines, donde hace referencia a la Cartuja, y Visión de arte, una graciosa fantasía literaria.
Dedicaba 2 horas diarias a servir a los pobres. En el corredor de su casa tenía una bandeja sobre una mesita para que los pacientes, después de la consulta, depositaran ahí lo que podían pagar, y si alguien necesitaba algún dinero también podía tomar de ahí alguna ayuda sin que nadie se enterara.

El 29 de junio de 1919, iniciaba su rutina dominguera de atender a los vecinos enfermos. La última en ser atendida fue una anciana de escasos recursos, a la que decidió ir a comprarle las medicinas, sin imaginarse que al salir de la farmacia sería arrollado por un automóvil que terminaría con su vida.
José Gregorio Hernández, se presenta hoy en día como venerable, título concedido por El Vaticano en el año 1985, un paso previo antes de la beatificación. De llegar a ser canonizado, sería el primer santo venezolano.

jueves, 21 de mayo de 2009

El eslabón perdido


Ida es una mono-lemur que vivió hace 47 millones de años. Tiene en vez de garras uñas como las de los seres humanos y sus pulgares opuestos, lo que la sitúa en el inicio de la raíz de la evolución humana.
El profesor del Museo de Historia Natural de Noruega, Jorn Hurum logró recopilar el millón de dólares que le pidió el tratante privado a cuyas manos llegó tras haber pasado 25 años colgada en la casa del cazador que la desenterro de un antiguo cráter volcánico cerca de Fráncfort.. Tras dos años estudiando en secreto el fósil por un equipo internacional de expertos en fósiles dirigido por el propio Hurum, aseguran que este ejemplar de Darwinius massillae parecido a un lémur, de un metro de altura y que en vida pesó de 650 a 900 gramos, era hervíboro y podría ser el "eslabón perdido", el antepasado común a simios y hombres, por la forma de algunos de sus huesos y otros indicios.

martes, 19 de mayo de 2009

Testigo de uno mismo



La vida es una máquina

para la que no hay respuestas

ni repuestos.

Mario Benedetti

domingo, 17 de mayo de 2009

Generales



Los tres más famosos generales que conocí en mi vida 
no ganaron ninguna batalla al enemigo extranjero. 
Sus nombres, empero, todos los cuales empiezan con "B", 
se han convertido para nosotros en términos familiares. 
Son los Generales Booth, Botha y Baden-Powell. 
Al General Booth le debemos el Ejército de Salvación; 
al General Botha, la Unión Sudafricana, 
y al General Baden Powell, el movimiento de los Boy Scouts.

Winston Churchill

Dire straits-Walk Of Life