martes, 8 de julio de 2008

El realojador Municipal


 Hace ya bastantes años, en una noche cualquiera de San Fermín apareció a eso de las primeras horas  de la madrugada, un sujeto de la mano de una bicicleta de esas antiguas. Como indumentaria llevaba una gorra de plato y una librea tipo conserje. En el bolsillo llevaba un boligrafo y una libreta y en la solapa del bolsillo una chapita que decia: realojador Municipal.

El tipo en cuestion, serio y muy centrado en su labor, paso desapercibido alla donde estuvo y nadie apenas reparó de su presencia. Discretamente se paseo por todos los parques y jardines y amablemente con un par de leves pataditas, fue despertando a todos los forasteros, que cubiertos con mantas o sacos de dormir, descansaban por los suelos.

-Tu! ¿que haces aqui?, ¿no tienes donde dormir?

Con voz condescendiente les decia.

-Anda toma, aqui tienes cama.

En la libreta apuntaba una dirección cualquiera al azar, le daba la hoja y lo mandaba para alla.

A la señora Felisa casi le da un shock cuando a las tres de la mañana se le aparece un barbudo, desaliñado y medio dormido, con una manta de cuadros al hombro sujeta con una mano y en la otra la nota del "realojador Municipal"

-Me ha dicho que aqui tenia cama.

Esa noche la plantilla de la Policia Municipal se empleo a fondo para localizar al realojador y alojarlo en los calabozos municipales, mientras decenas de personas llamaban a comisaría para anunciar nuevos realojos municipales y exigiendo una explicación de que con que autoridad el ayuntamiento disponia de las camas de sus hogares para ofrecerlas a transeuntes.

La plaza


El 5 de Agosto de 1920 comienza la historia de la actual Plaza de Toros . Don Eustaquio Ariz Ypar Tercer teniente de Alcalde y presidente de la comisión municipal de beneficencia lanzó el proyecto en una sesión extraordinaria celebrada en la Casa de Misericordia. A lo que dijo, la idea había sido objeto de un detenido estudio. El 20 de Agosto el ayuntamiento aprobó globalmente la propuesta de la comisión de beneficencia. 
Francisco Urcola fue el arquitecto de la Plaza monumental de Pamplona. Esta fue proyectada en un mes : un tiempo escasísimo , si no fuese porque era en gran parte réplica de la Monumental de Sevilla. El tiempo de construcción fue un hito en su época, ¡16meses! 
Pamplona, con 19.529 localidades, cuenta con la segunda plaza más grande de todo el Estado en cuanto a capacidad, después de Las Ventas de Madrid. En 1967 se concluyeron las obras de ampliación del coso que hasta entonces daba cabida a 13.497 espectadores. La cantidad no era poca, sobre todo si se tiene en cuenta que entonces sólo había en Pamplona 30.000 habitantes. Es decir,  la Meca, si se lo proponía, podía organizar en la plaza una asamblea para la mitad de los vecinos de la ciudad. El diseño de la remodelación final correspondió a Rafael Moneo que con la colaboración del Ingeniero Carlos Fernández Casado ganaron el concurso con un anteproyecto funcional y sencillo ("Dédalo").

lunes, 7 de julio de 2008

Los pendientes de la reina

 Allá por el año 1900 una mujer que vivía a 12 kilómetros de Pamplona tenía por costumbre ir –andando– a las fiestas de Pamplona, los famosos “sanfermines”. Bien, esta mujer con sus hijos pequeños de la mano y dentro de la vorágine de la fiesta y de todos los estímulos que puede ofrecer ésta (ya sabes los encierros, los toros, carruseles, música, etc., etc. ) se fijaba en un detalle diminuto y que pasa absolutamente desapercibido, y es que ella se quedaba prendada, embelesada con unos pendientes (de fantasía) que llevaba una de las figuras de la comparsa de gigantes y cabezudos que alegraban la calle. Eran ocho gigantes y de ellos la que se conoce como reina europea era su preferida, y claro está los pendientes de ésta y su “vaivén” cuando era bailada.

Esta mujer del campo sin duda de gran sensibilidad trasmitió este detalle casi a 4 generaciones en su familia. Era un secreto de familia, algo íntimo, y sin duda precioso.

Yo he desvelado esta historia porque estamos rodeados de pequeñas cosas en las que a veces no nos fijamos. Es un canto a las cosas pequeñas, a los pequeños objetos, a la memoria, a la tradición oral que sin duda nos ayuda a hacer lecturas diferentes de la época que nos toca vivir, y yo lo quiero hacer con música. 

Quiero decir algo así como ¡viva la mujer de Muru Astrain!

JOSETXO GOIA-ARIBE


saxofonista, tenor y soprano, además de compositor

Los Kilikis





Las primeras noticias seguras de gigantes en San Fermín son de principios del XVII: en 1607 un tal Joanes de Azcona era el encargado de sacar la comparsa de gigantes, acompañado por un juglar que se ocupaba de la música. En 1620 el carpintero Joan de Torrobas arregló los cuatro gigantes de la ciudad por 88 reales.

Era costumbre por entonces sacar al final de las corridas, al oscurecer, gigantes cargados de cohetes y buscapiés, como toros de fuego humanos, y después de dar unas vueltas por la plaza se les prendía fuego.




Esta costumbre de los gigantes continuó durante gran parte del siglo XVIII, hasta que en 1780 Carlos III prohibió que "en ninguna iglesia de estos reinos haya en adelante danzas y gigantones y cese del todo esta práctica en procesiones y demás funciones eclesiásticas" (real Orden de diez de julio de 1780), con lo que dejaron de salir los gigantes en las fiestas de Pamplona. 

Los de propiedad de la ciudad se perdieron, y los de la Catedral, que tenía los suyos, se guardaron y olvidaron hasta que en 1813 un carpintero los descubrió y los sacó a la calle, reiniciando la tradición. La cosa tuvo tal éxito que el Ayuntamiento adquirió a los años gigantes propios, con zaldikos, kilikis y cabezudos.

Los actuales los hizo Tadeo Amorena, pintor vecino de Pamplona. En marzo de 1860 presentó al Ayuntamiento un proyecto, que le fue admitido, para construir unos gigantes nuevos, mucho más ligeros y sólidos, que representaran "las cuatro partes del mundo". Con una subvención de 9.600 reales, construyó las actuales figuras en 1860 mientras que treinta años después, Félix Flores  confeccionó cinco cabezudos (el alcalde, el concejal, la abuela, el japonés y la japonesa). 

Después se sumaron los kilikis (Barbas, Patata, Verrugón, Coletas, Caravinagre y Napoleón)  a principios de siglo que junto a los zaldikos completan el trabajo que hoy hace ya siglo y medio comenzó Tadeo Amorena.


En octubre de 1965 la comparsa de Pamplona tuvo ocasión de pasearse por las avenidas de Nueva York, con motivo de la Feria Internacional que aquel año se presentaba bajo el lema "La paz por la Comprensión". Los organizadores, pusieron como condición a la expedición navarra, que la pareja de gigantes que precisamente representaba a las tierras americanas, se quedasen en casa por ser  de raza negra. Así pues, sólo los gigantes de Europa, Asia y Africa (de tez menos oscura que los americanos) pudieron estar presentes en la ciudad estadounidense. Lo curioso es que los kilikis fueron porteados por personal norteamericano de color.

El baile de los gigantes

El encierro

 Desde la primera corrida de toros en 1385 , bajo el reinado de Carlos II El Malo, la tradición  del encierro se mantuvo pese a los continuos cambios de recorrido y prohibiciones. En el año 1591 y como consecuencia de la convergencia de tres de los principales eventos que acaecían en aquella época en Pamplona: las corridas de toros (25 de Julio), la feria de ganado de Pamplona y las fiestas de San Fermín (7 días de fiesta a partir del 10 de Octubre gracias a un privilegio concedido por el rey Carlos I de Navarra) comenzó la relación entre el encierro y las fiestas de San Fermín y su conocida celebración el 7 de Julio.

A partir este año, hay escritos que certifican la presencia del abanderado, un personaje a caballo que conducía a los toros hasta encerrarlos en la plaza del castillo. Muchos pamploneses salían al paso de los astados para azuzarles con garrochas, práctica que fue prohibida por sendos bandos de 1717 y 1731. En 1776 el Ayuntamiento decidió la colocación obligatoria de un vallado a lo largo de todo el recorrido, y años más tarde, en 1844, se construía la primera plaza de toros permanente, Tras diversos cambios de recorrido, en 1867 se publica el primer bando municipal sobre reglas y precauciones que deben adoptar los corredores. Pese a todo, el encierro era considerado como un acto “potencialmente peligroso” y traía de cabeza a las autoridades, esto originó diversos intentos de suspensión aunque siempre, el sentir popular obligaba a los dirigentes a continuar la tradición. 


Los corredores, tal y como los conocemos hoy, comienzan con la desaparición de la figura del jinete, en torno al año 1867, mientras que el horario habitual del inicio de la carrera (8.00 horas) se implantó en 1974. Los encierros de antaño se celebraban a las seis de la mañana, aunque entre 1918 y 1923 se hizo a las cinco. En 1924, se corrió por primera vez a las 7.00 horas, hasta que 50 años después se estableció el actual horario.


Desde 1927 transcurre por el recorrido que conocemos hoy. Desde este año las modificaciones han sido insignificantes, excepto la introducción del doble vallado en 1940, como respuesta a la rotura de este por un toro que hirió a una espectadora el año anterior.

Los encierros de Pamplona junto con los de Cuéllar, un pueblecito segoviano, tienen el orgullo de recoger en sus crónicas, ser los más antiguos en esta tradición. Existen varias conexiones entre ambas poblaciones que hacen posible la hipótesis de que estuviesen relacionados. A saber,en el siglo XV, por dos veces, el Señorío de Cuéllar perteneció a Don Juan, rey de Navarra, de 1416 a 1430 y de 1439 a 1444; esto supondría el trasiego de gentes, caballeros y servidumbre entre ambos lugares del mismo señor; con ellos irían usos, costumbres y fiestas. Años después, en 1525, un cuellarano, Don Beltrán de la Cueva, III Duque de Alburquerque, fue nombrado Virrey de Navarra; de nuevo pudo haber intercambios de gentes y de costumbres, puesto que el Virrey llevó a cabo distintas campañas en el reino pirenaico y en territorio francés. 

La historia trágica del encierro arroja la cifra de trece muertos: el primero en 1.924 y la última en 1.995. Sólamente en dos ocasiones, el 10 de julio de 1.947 y el 13 de julio de 1.980, ha habido que lamentar dos muertos producidos por el mismo toro.

Las Normas del Encierro

Adrenalina de Flavio Olivieri

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Se trata de un espectáculo de riesgo que exige capacidad física. Quien no reúna la serenidad, los reflejos y la preparación suficiente no debe participar.

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No se permite participar a personas menores de 18 años.

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Se debe utilizar vestuario y calzado adecuado.

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Se prohibe participar con objetos que entorpezcan la carrera, incluidas mochilas y cámaras.

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El acceso de los corredores al recorrido se cierra a las 7.30 horas.

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No se permite resguardarse (antes de la salida de las reses) en rincones, ángulos muertos, portales o establecimientos situados a lo largo del recorrido.

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Se debe correr en línea recta, sin cruzarse ni pararse delante de los toros y demás corredores.

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En ningún caso hay que citar a los toros o llamar su atención. El buen corredor no toca las reses, sino que las desafía desde una distancia prudencial y respetuosa.

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El corredor no debe pararse súbitamente ni quedarse como espectador en el vallado, en un portal o espacios similares, sino que lo hará por los laterales y de forma progresiva.

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Al entrar al ruedo, el corredor se refugiará con la mayor rapidez posible tras el vallado, dejándolo libre para los siguientes mozos.

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Asimismo, no citará a los toros y dejará despejado el ruedo para la intervención de los pastores y dobladores.

Monumento al Encierro


Rafael Huerta Celaya (Bilbao, 1929)

Hornacina


Esta es la hornacina de
San Fermin, en el calle Santo Domingo desde la que, todos los días de encierro, los mozos repiten el cántico  al santo tres veces, el último un minuto antes del comienzo:

A San Fermín pedimos, 
por ser nuestro patrón, 
nos guíe en el encierro 
dándonos su bendición

domingo, 6 de julio de 2008

Riau-Riau (Vals de Astrain)


A las cuatro, el 6 de julio
Pamplona gozando va
pasando calles y plazas
las Vísperas a cantar
al glorioso San Fermín
patrón de esta capital
que los pamplonicas aman
con cariño sin igual.

Delante van
chiquillos mil
con miedo atroz dicen: ¡Aquí!
un cabezón viene detrás
dando vergazos y haciendo chillar.

¡Riau-Riau!

Después vienen los muchachos
en un montón fraternal
empujando a los gigantes
con alegría sin par
porque llegaron las fiestas
de esta gloriosa ciudad
que son en el mundo entero 
una cosa singular.

¡Riau-Riau!

Los mozos de blusa 
que son los que dan animación
con los pollos-pera 
van todos unidos en montón.

Los de la Pamplonesa
detrás vienen tocando
van a honrar a San Fermín.

Toda la ciudad
con movimiento contemplando está
la gran caravana
que alegre hasta San Lorenzo va.

Los del Ayuntamiento
con mazas y timbales
van a honrar a su patrón.

¡Riau-Riau!


Popularmente se conoce como el Vals de Astrain en reconocimiento al autor de la obra aunque su nombre original era Alegría de San Fermín, compuesto por el músico local Miguel Astrain. Se desconoce el año exacto de su composición, aunque ya desde 1883 la banda de la Casa Misericordia de la cual era director acompañaba a la Corporación con esta melodia. La partitura fué guardada en el Ayuntamiento en 1907 y otro músico, Venancio del Hoyo, la transcribió. Más tarde se añadiría la letra encargando el trabajo a María Luisa Ugalde.

Txupinazo 1954

Chupinazo


 El "chupinazo" es un acto relativamente joven porque hasta 1941 la función de Vísperas era el primer acto de los San Fermines. Aunque a principios de siglo se adoptó la costumbre de lanzar varios cohetes el 6 de julio desde la plaza del Castillo, fue en 1941 cuando por vez primera se lanzó el cohete anunciador desde el balcón de la Casa Consistorial.
El origen de esta tradición se halla a principios del siglo XX. El Ayuntamiento de Pamplona contrataba una empresa de pirotecnia que disparaba una serie de cohetes el día 6 de julio, víspera de la fiesta de San Fermín, para señalar el inicio de las fiestas. Los cohetes se disparaban desde la Plaza del Castillo por un empleado de la empresa, sin mayores ceremonias. En la década de los años treinta empezó a congregarse una buena cantidad de público en el momento del lanzamiento de los cohetes, y algunos pamploneses solicitaban del operario que les permitiese prender la mecha.
En 1939 fue un concejal del ayuntamiento, Joaquín Ilundain, el que solicitó para sí el honor de disparar el primer cohete, y a raíz de ello y junto con el periodista José Mª Pérez Salazar promovió la idea de que el lanzamiento de ese primer chupinazo se hiciera con mayor solemnidad. En 1941 por primera vez el disparo se hizo desde el balcón principal de la Casa Consistorial, siendo encargado de prender la mecha el propio Joaquín Ilundain.

sábado, 5 de julio de 2008

De un lado a otro

Si uno fuese consciente de lo que este País guarda dentro de si, en sus intimidades y no en los desaforados viajes  cuasi galácticos, uno, con humildad, tomaría pocas cosas para su mochila y, china chana, comenzaría a caminar en cualquiera de las direcciones que el sol  indica.

Porque en todos los lugares hay paisajes y pueblos y gentes que merecen contemplarse, recorrerse o pegar la hebra con ese viejecillo que ha visto como el mundo ha regirado mas de ochenta veces alrededor de su vida y él, con la sabiduría del tiempo, reflexiona sobre hacia donde camina el mundo en estos tiempos tan desbaratados.

Para todo eso, para ser capaz de conectar con esa reflexión caminera, solo hace falta un tantico de humildad, una buenas botas camineras, una gayata o bastón y un dejarse ir, sin mas, hacia donde el cuerpo te empuje. El País es ancho y ajeno y te muestra los secretos si tu eres capaz de aceptarlos tal y como vienen. Solo así descubrirás los secretos de la Galicia profunda, los misterios de Cantabria, los amplios espectáculos de Asturias, Euskadi en lo mas impetuoso y Navarra, o la Rioja, o el Aragón épico y destartalado, o la Cataluña suave y melancólica.

Y así, cuando hayas regirado por el este y el sur, por el oeste y el centro y regreses a tu casa, una y otra vez, traerás, en tu humilde equipaje, la mayor riqueza del mundo: las amistades de todos los paisanos y paisanas que te habrán abierto sus corazones para contarte la vida como ellos la han contemplado y visto en los humildes rincones de esta tierra nuestra. Nada en el mundo como estos hermosos paisajes, difíciles de descubrir, pero profundos y hermosos si tienes la capacidad de dar con ellos. Hoy por hoy, en las Agencias de viajes, todavía no se ofertan estos eventos. ¡Menos mal!  

José Antonio Labordeta

Cantautor, viajero y ex-diputado de Chunta Aragonesista (CHA)  

Ecología emocional

 Ecología emocional es el arte de gestionar nuestra emociones de tal forma que la energía que éstas generan sea dirigida a nuestro crecimiento personal, a la mejora de nuestra relaciones interpersonales y a la construcción de un mundo más armónico y solidario. 

Así definen Mercè Conangla y Jaume Soler, dos especialistas en inteligencia emocional,  los principios de la “ecología emocional”. Para ellos, buena parte de los conflictos de las personas en el mundo actual tienen un paralelismo con los problemas ecológicos. Al igual que se hace un mal uso de los recursos naturales, el hombre está utilizando de forma incorrecta sus propios recursos: las emociones.


Las 7 leyes de la gestión ecológica de las relaciones


1- Ley de la autonomía: Ayúdate a ti mismo y los demás te ayudarán. 

2- Ley de la prevención de dependencias: No hagas por los demás aquello que ellos pueden hacer por sí mismos. 


3- Ley del boomerang: Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti mismo. 


4- Ley del reconocimiento de la individualidad y la diferencia: No hagas a los demás aquello que quieres para ti, pueden tener gustos diferentes. 


5- Ley de la moralidad natural: No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti. 


6- Ley de la autoaplicación previa: No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo. 


7- Ley de la limpieza relacional: Tenemos el deber de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y que no nos permiten crecer como personas.

Coldplay - The Hardest Part