lunes, 10 de marzo de 2008

El ardacho

 Fray Tomás de Berlanga nació como Tomás Martínez Gómez a finales del siglo XV. Ordenado Dominico fue enviado a las Ordenes Provinciales de Mexico y Santo Domingo desde donde fue trasladado tras su nombramiento como III Obispo de Panamá.

En su etapa panameña acometió multiples iniciativas entre las que destacan la construcción de la catedral de la capital (destruida durante el saqueo del Pirata Morgan en 1671), la introducción en América del Plátano, e incluso el proyecto de construcción de un paso transoceánico, en el lugar en el que más tarde se construiría el Canal de Panamá. Esta ultima obra se vio frenada por el propio Carlos I que la consideró totalmente irrealizable. También es destacable su contribución al inicio de la revisión ética de la conquista y la defensa de la dignidad de los indígenas, liderada por su coetáneo y compañero de orden Fray Bartolomé de Las Casas.

Por su fama de dialogante, en 1535, la Corona Española le encomendó partir hacia el Perú como mediador en la disputa territorial entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, su misión era bien intencionada, pero prácticamente imposible.

Se cuenta que Fray Tomás trajo vivo de América un caimán, de unos 3,30 metros de longitud. El bicho murió al poco tiempo (seguramente los frios sorianos acabarían pasandole factura), fue disecado y expuesto en la Colegiata.  De este gran lagarto, se tejieron con el tiempo numerosas leyendas y habladurías populares, entre otras, se decía, que oculto bajo tierra, caminaba durante la noche ahuyentando los rebaños. En Berlanga le llaman el ardacho, y también se acuñó la leyenda de que por las noches despertaba de su letargo y salía en busca de pecadores.

La Junta de Castilla León restauró en 2006 este lagarto con unas labores que supusieron una inversión de 19.500 euros y trabajos por un espacio de tiempo de cinco meses, para someter al animal a un proceso de rehidratación, desinfectación y de fijación de anclajes.

Una vez restaurado, el caimán de Fray Tomás, se ha vuelto a exponer en la Colegiata de Santa María del Mercado de Berlanga de Duero, tal y como venía siendo habitual.  

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